El precio de los campos sigue en alza

Se debe, fundamentalmente, a que aumenta la demanda, pero la oferta se encuentra muy restringida

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26deJuliode2003a las08:42

Los dueños de la tierra no están dispuestos a vender, por lo menos a los valores que se manejan en el mercado

El alquiler es la alternativa que más se ve

Paul Samuelson, uno de los más prestigiosos economistas de los últimos años, se hizo acreedor en 1970 al premio Nobel de su especialidad por el desarrollo de la teoría y análisis de los precios y, también, por la profundidad de estudios en la dinámica de la economía.

Estudió arduamente las famosas curvas de oferta y demanda. Decía entre muchos conceptos: "Un oferente sólo venderá un producto muy demandado cuando el precio sea suficientemente elevado".

Resulta justamente este análisis el que permite comprender fácilmente desde las bases teóricas qué es lo que está pasando en la práctica con el mercado inmobiliario rural en las actuales circunstancias.

Consulta

Una extensa consulta realizada por diferentes regiones de nuestro país entre las que se encuentra la zona núcleo, la mesopotámica y el noroeste y nordeste argentino revela que la venta de campos está muy limitada por las pocas ofertas de tierra que se registran en el mercado.

En resumen, los dueños de la tierra no están dispuestos a vender, por lo menos, a los precios que se manejan hoy en día.

Resulta inusual que, en un mercado libre, completamente privado, sin injerencias del Estado, los candidatos a vender la tierra retengan con tanta fuerza la mercadería. Lo más común es una dinámica en la que alguien vende y alguien compra. Eso no está sucediendo mayoritariamente.

Vale comentar que en los últimos tiempos, las únicas operaciones que se concretaron son en campos ubicados en Santiago del Estero, campos con monte (promedio 200 o algo más dólares la hectárea), alrededor de 1500 dólares en Chaco y unos 800 dólares, "tras las sierras", en Córdoba.

"A partir de junio de 2002 comenzó la recuperación de los precios de los granos, cuando luego del shock inicial posdevaluación, se comenzaron a observar mejores perspectivas para el negocio agropecuario. Esta tendencia se mantiene hasta la actualidad, aunque se evidencia a través de pocas operaciones, porque resulta difícil establecer precios que conformen al comprador y al vendedor", comenta María Castro desde el Area de Economía Aacrea.

"En maíz una hectárea corresponde al valor de 51 toneladas, mientras que en el trigo se necesitan 15 toneladas para comprar una hectárea. Estas situaciones son similares a las que se daban en 1998, cuando se alcanzó el máximo de la serie de la relación denominada "cantidad de producto necesaria para comprar una hectárea de tierra".

"Aquí conviene hacer una salvedad y es que en 1998 no existían las retenciones a las exportaciones", agregan desde Aacrea.

Según la Compañía Argentina de Tierras (Madero, Lanusse Belaustegui), un campo en la zona de cría con una receptividad de 0,7 unidad ganadera por hectárea tiene un precio solicitado de 600 dólares por hectárea.

Otro de invernada vale 1600. Valores que duplican al que se registraba en dólares corrientes en el año 1990. Cuando s

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