Los desafíos de la cadena de girasol argentina

El presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Alfredo Ingaramo, confió en una recuperación del cultivo, en base a la baja de costos de producción, el desarrollo tecnológico y la apertura de nuevos mercados.

06deAgostode2003a las08:27
"En la última campaña 2002/03, el girasol argentino ocupó 2,3 millones de hectáreas logrando una producción de 3,6 millones de toneladas. Lejos quedaron las 7 millones de toneladas que alguna vez supimos recoger. Sin embargo, mantenemos el liderazgo mundial con más del 50% del mercado de girasol, y tenemos la única organización por cadena de cultivo en el país", dijo Jorge Ingaramo, director de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Para Ingaramo, que también es miembro de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), esta oleaginosa tiene mucho potencial en nuestro país. La baja de costos, el desarrollo de nuevas tecnologías y la promoción del consumo de los productos derivados son los tres ejes por los que debe transitar la recuperación del cultivo en Argentina.
     
"Hoy existe una producción muy desigual en materia de rindes", dijo Ingaramo. El promedio de la última campaña fue de 16,1 qq/ha mientras que el rinde normal es de 18 a 19 qq/ha. Sin embargo, con la adopción de tecnología y la disminución de costos de producción, se puede restablecer el protagonismo del cultivo.

El desafío de producir más .

Frente a la posibilidad de un incremento sustantivo de la producción de girasol en la Argentina, Ingaramo sostuvo que el riesgo más grande que podemos tener es que, justamente, como somos primeros exportadores a nivel mundial, el aumento de la oferta baje los precios.
     
"De todos modos, habría que estimular la baja de costos de la producción, para que eso sea perfectamente compatible con precios más bajos o quizá con una menor prima del girasol en relación a los demás aceites. Hoy, la prima del girasol sobre la soja está en 10-15%. En el caso de un aumento sustantivo de la producción, toda se exportaría, con lo cual el mercado mundial tendría una oferta adicional de aceite muy importante y eso reduciría el precio", expresó el economista y agregó que "no debemos olvidar que el mercado mundial de girasol está compuesto por 2,5 millones de litros de aceite. Si la Argentina moliera 3,5 millones de toneladas más, tranquilamente podríamos tener 1,5 millones de toneladas de aceite adicional, con lo cual habría que estimular la demanda o soportar un precio más bajo".
     
"De todos modos, hoy estamos lejos de que esto suceda. Con el tiempo puede ser que el mercado siga progresando. El aceite de girasol es para un mercado de alto poder adquisitivo por sus características diferenciales de otros aceites: es un producto limpio, transparente, no tiene olor, no cambia el gusto en las comidas, es un antioxidante y hasta se puede usar varias veces. La posibilidad de incrementar fuertemente la oferta implicaría estimular la demanda para que la absorbiera sin cambios sustantivos en los precios", dijo Ingaramo.

El papel de las tecnologías
     
"Con las tecnologías actuales los rindes de girasol son variables, más variables que en otros cultivos. No ha habido un avance en biotecnología como en la soja. Hoy la soja es un cultivo mucho más rentable y competitivo; por este motivo se ha ido llevando superficie girasolera", expresó Jorge Ingaramo, para agregar que el segundo desafío que tiene el girasol es conseguir una relación ingresos-costos más estable, más previsible y competitiva.
     
"Hay que estimular la demanda internacional mediante mecanismos promocionales y buscar nuevos mercados", expresó Ingaramo. "Un desafío que enfrentan todos los cultivos son los subsidi

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