Brasil redujo encajes para disminuir el costo crediticio

Avances en la negociación política de la reforma tributaria

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09deAgostode2003a las07:40

La medida inyectaría en el mercado entre 7000 y 8000 millones de dólares en el mercado financiero

Lula negoció con los gobernadores la modificación del sistema fiscal

SAN PABLO.- Brasil concluyó la semana con clima de calma financiera, con avances en la negociación política de la reforma tributaria y anuncios favorables a la producción.

Dos días después de la aprobación de la reforma del sistema jubilatorio, el gobierno se permitió comenzar a reducir la rigidez de la política monetaria, criticada por sindicatos y empresarios, y cerró la semana anunciando una reducción de los encajes bancarios.

La medida, que lleva del 60 al 45% la proporción de fondos que los bancos tienen que mantener como garantía para los plazos fijos, inyectaría en la economía, en forma de créditos, entre 7000 y 8000 millones de dólares, además de abaratar el costo del acceso a financiamiento.

Ayer también el presidente Luiz Inacio Lula da Silva mantuvo una reunión clave con una delegación de gobernadores para negociar los últimos detalles de la reforma tributaria, la nueva misión de alta prioridad para el Ejecutivo. A partir de ahora la discusión de los detalles continuará en el Congreso, y Lula espera que la reforma del sistema fiscal sea aprobada antes de fines de año. La presión impositiva, que consume 35% del producto bruto interno (PBI), no será reducida, si se aprueba tal cual la propuesta oficial.

Entre acuerdos y disensos

La negociación con los gobernadores dejó como resultado acuerdos y disensos. El Ejecutivo les prometió a los mandatarios un fondo de compensación para los Estados exportadores que puedan llegar a perder ingresos con la reducción de impuestos para las empresas que venden al exterior. Los gobernadores le arrancaron al Ejecutivo también la creación de un fondo de desarrollo regional que integrará la reforma tributaria, y la captación del 25% de un impuesto que incide sobre los combustibles (Cide). Esos nuevos recursos tendrán que ser invertidos por los gobiernos de los Estados en la construcción de rutas y la mejora de la estructura vial existente.

Los gobernadores, en tanto, no lograron que el Ejecutivo aceptara compartir la poderosa contribución permanente del movimiento financiero (CPMF), el llamado impuesto al cheque (que incide también sobre casi cualquier movimiento financiero). Este tributo genera entre 22.000 y 30.000 millones de reales al año, y el gobierno no quiere dividirlo. El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, dijo que esos fondos deben ser usados para la salud por el gobierno federal. Y que, en todo caso, es posible asignarles a los gobiernos de los Estados otro gravamen. El impuesto al cheque, imposible de evadir, no. Los gobernadores prometieron continuar la lucha sobre ese punto en el Congreso.

Brasil había comenzado la semana en clima de turbulencia financiera -con un aumento en el riesgo país y devaluación del real- e inestabilidad política -debido a una protesta de los movimientos sociales-, pero la concluyó en plena negociación política razonablemente amigable y con la victoria de la reforma previsional en sus manos.

El mercado financiero respondió a la mejora de e

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