La negociación con el FMI ingresa en una fase avanzada

A partir de hoy se definirán los ejes del próximo programa de refinanciación

11deAgostode2003a las08:31

Comienza a redactarse el acuerdo con Hacienda, Finanzas y el BCRA
Ofrecerán una suba progresiva del superávit y de las tarifas
Quieren un bono atado a la recaudación

Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ingresarán esta semana en una etapa clave con el diseño de las pautas que se aplicarán en los próximos tres años, a partir del acuerdo que se firmaría a principios de septiembre.

Fuentes del Palacio de Hacienda indicaron a LA NACION que las conversaciones con la misión que lidera el británico John Dodsworth tomarán vuelo desde hoy, cuando ambas partes comiencen a ponerle contenido al próximo memorando técnico de entendimiento.

Las fuentes indicaron que, a pesar de las diferencias que subsisten, la negociación "está bien encaminada" como para pensar en un final feliz entre fines de este mes y principios de septiembre, tal como lo explicó el ministro de Economía, Roberto Lavagna.

La semana última, los delegados del organismo que conduce Horst Kšhler se dedicaron a recabar datos, pero no formularon precisiones sobre las exigencias que debería contener el acuerdo para refinanciar las deudas del país durante los próximos tres años.

Desde hoy, se espera un despliegue simultáneo en Hacienda, Finanzas y el Banco Central, para completar los casilleros vacíos. De hecho, durante todo el fin de semana hubo un intercambio entre los funcionarios del Ejecutivo y los técnicos del Fondo Monetario.

En este sentido, se comentó con optimismo el "acercamiento" de posiciones en torno del superávit fiscal proyectado para el año próximo.

Si bien en un principio el Palacio de Hacienda pretendía dejar esta cifra en el 2,5% proyectado para este año y el FMI quería estirarse al 4,5%, los primeros pasos de la negociación indican que el superávit estará en torno del 3%. En los años siguientes del acuerdo, se acercaría al "techo" pretendido por el organismo multilateral.

La misma estrategia progresiva se utilizaría en el caso de otro de los ejes ríspidos del acuerdo: el aumento de las tarifas de los servicios privatizados. En principio, el Ejecutivo promueve un alza del 8% en promedio, que sería sucedida por aumentos en los años venideros.

El eje más complejo tal vez pase por la renegociación de la deuda con los acreedores privados, cuyos principales supuestos deberán incluirse en el programa de largo plazo con el FMI.

Si bien los tiempos para sellar un nuevo acuerdo con el FMI se acortan -y algunos funcionarios creen que es más razonable pensar en un programa corto-, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, sabe que sin la protección de un convenio de tres años los acreedores privados ni siquiera escucharán la propuesta de la Argentina.

Nielsen aún piensa en presentar los lineamientos generales de la propuesta para canjear US$ 76.000 millones en la asamblea anual del Fondo y el Banco Mundial en Dubai. Con este objetivo, en el Palacio de Hacienda trabajan contra reloj el banco de inversión Lazard Freres y el asesor Eduardo Borensztein, quien propuso la idea de emitir un bono que ligue el repago de la deuda al crecimiento del país.

Esta iniciativa registró ciertas resistencias entre los tenedores de bonos institucionales de los Estados Unidos, que no saben cómo medirían los nuevos bonos y desconfían de la metodología para medir el PBI.

Mejor, la recaudación

Además, los fondos le explicaron a Nielsen que prefieren instrumentos de renta fija, sin complicaciones, y que, en todo caso, sería más transparente ligar el repago de la deuda a la evolución de la recaudación.

Sin embargo, los defensores de la propuesta creen que se estabilizaría la relación entre el PBI y la deuda si los acreedores aceptaran este camino que ya transitaron México, Costa Rica y Bosnia, entre otros países.

En forma para

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