Transgénicos: Argentina denunció a Europa por exigir el etiquetado

Junto a EEUU y Canadá llevó el caso a la Organización Mundial de ComercioLa norma, que regirá desde 2004, afecta las exportaciones de soja y derivados a la UE

19deAgostode2003a las08:08

Los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Argentina presentaron ayer ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) una solicitud para que se conforme un panel que examine la regulación europea sobre transgénicos.

La medida extiende los alcances de una queja ya presentada por la moratoria unilateral del viejo continente sobre la aprobación eventos modificados genéticamente. La profundización de la medida se disparó por una nueva legislación que obliga a etiquetar los embarques de productos que pudieran provenir de organismos vivos modificados.

La escalada de los países americanos, que forma parte de un conflicto comercial en torno de la comercialización de productos agropecuarios, se desató luego de que las autoridades comunitarias aprobaran en mayo una legislación que impone el etiquetado obligatorio de los productos vegetales (no así los de origen animal) sospechados de contener organismos genéticamente modificados. Argentina, el principal exportador de harina y aceite de soja a Europa, tiene el 90% del área sojera sembrada con soja transgénica.

La normativa de la UE, que comenzaría a regir a principios del año próximo, prevé como contrapartida el futuro levantamiento de la moratoria unilateral que impuso desde el año 99 para la autorización de nuevos eventos transgénicos.

Esta moratoria, precisamente, había sido motivo de la primera presentación de Estados Unidos ante la OMC, que fue acompañada por Argentina.

Luego de que EEUU, Argentina y Canadá pidieron en mayo pasado a la OMC el inicio de un mecanismo de consulta informal, se abrió un plazo de 60 días para llegar a un consenso, pero el pasado 7 de agosto Washington anunció oficialmente que iba a presentar una solicitud para la creación de un grupo de expertos sobre la cuestión.

El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, se mostró sorprendido por la solicitud, a la que consideró "injustificada".

"Habíamos abierto un diálogo, que creemos constructivo, con Argentina, Canadá y EEUU sobre este problema, deploramos que recurran ahora a un procedimiento injustificado", declaró Lamy, subrayando que la reglamentación europea es "clara, transparente y no discriminatoria".

Lamy se declaró "convencido" de que la OMC "confirmará que la UE respeta plenamente sus obligaciones".

El diálogo se cortó, precisamente, por la normativa referente al etiquetado, que obligará a los países como Argentina a erogar millonarias sumas para segregar e implementar la trazabilidad de sus productos.

El reglamento adoptado por la UE exige señalar la presencia de OGM cuando constituyen más del 0,9% del producto comercializado. El umbral de tolerancia se reduce al 0,5% cuando se trate de OGM no autorizados en Europa. La norma, que no alcanza a los lácteos y carnes, está acompañada de una directiva destinada a que los agentes comerciales que utilicen o manipulen eventos transgénicos implementen un sistema de trazabilidad.

En Estados Unidos, el 75% de la soja, el 34% del maíz y el 71% del algodón son genéticamente modificados. La decisión europea afecta a sus exportadores de maíz en más de 300 millones de dólares anuales, señalaron fuentes de la Casa Blanca.

La Cancillería argentina, al fundamentar la presentación realizada en mayo, dijo que la decisión de la UE responde a "restricciones paraarancelarias aplicadas sin fundamento científico y que la ha llevado a no aprobar en Europa el ingreso de nuevos productos genéticamente modificados".

Para el comisario de Salud de la UE , David Byrne, "un claro marcado y reglamentación son importantes para el rastreo, lo que permitiría renovar la confianza de los consumidores

Temas en esta nota