La Argentina, EE.UU. y Canadá unen reclamos contra Europa

Quieren someterla a juicio ante un tribunal de la Organización Mundial del Comercio. Es porque los europeos frenan el desarrollo de los alimentos genéticamente modificados, o transgénicos.

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19deAgostode2003a las08:20

Matías Longoni. DE LA REDACCION DE CLARIN.

La Argentina se encolumnó junto a Estados Unidos y Canadá para dar batalla a la Unión Europea (UE) por el controvertido tema de los alimentos transgénicos. Ayer, en Ginebra, este trío presentó un pedido formal a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para someter a juicio a los europeos, quienes imponen trabas al avance de los organismos genéticamente modificados (OGM). El argumento es que no existen objeciones científicas en contra de esa tecnología.

Esta es una pelea de fondo para la diplomacia nativa. Con unos 13 millones de hectáreas sembradas con semillas de soja, maíz y algodón transgénicos, la Argentina es el segundo productor mundial de este tipo de cultivos y los exporta por unos 7.500 millones de dólares anuales. Europa no impide su ingreso, pero desde 1998 mantiene una moratoria para la aprobación de nuevos OGM que paralizó la "carrera biotecnológica" en todo el mundo.

Al pedir un panel en la OMC, los tres países demandantes buscan que la UE ponga fin a esa prohibición, que ya lleva cinco años y se justificó en la reacción adversa que los transgénicos despiertan entre los consumidores. Hace pocas semanas, el Parlamento Europeo emitió una nueva legislación que exige la identificación de todos los alimentos que contengan OGM, para que los habitantes del Viejo Continente puedan optar por comerlos o no. En paralelo, los Quince lanzaron al mundo el siguiente mensaje: "La moratoria terminará en unos pocos meses".

Esa promesa no convenció a EE.UU., Argentina y Canadá, que ayer dieron un paso más en su planteo ante la OMC, para meter presión a los europeos. Los tres países coinciden literalmente en su queja. Argumentan que la actitud de la UE, al no tener justificación científica, constituye una barrera al comercio. Objetan, además, que varios países miembros han decidido unilateralmente prohibir los cultivos transgénicos. En esa lista figuran Italia, Austria, Alemania y Luxemburgo.

"La existencia de la moratoria está fuera de toda duda: la Comisión Europea no ha admitido un solo producto transgénico en casi cinco años", señaló ayer la embajadora estadounidense ante la OMC, Linnet Deiley. El interés de EE.UU. en este tema es mayúsculo, no sólo porque es el principal productor mundial de cultivos modificados sino porque muchos de los OGM existentes fueron desarrollados y patentados por empresas norteamericanas.

En el caso de la Argentina, el embajador Alfredo Chiaradia afirmó que la conducta comunitaria causa un "grave perjuicio" a las exportaciones agrícolas. "Cualquier medida que entrañe una restricción comercial a los transgénicos menoscaba el desarrollo potencial del sector exportador de Argentina con mayores posibilidades de expansión", argumentó el diplomático.

La UE tardó poco en responder. Su comisario de Comercio, Pascal Lamy, lamentó la "queja innecesaria" ante la OMC y enfatizó que "la regulación europea para los OMG es clara, transparente, razonable y no discriminatoria". Por su parte, el representante europeo en Ginebra, Carlo Trojan, criticó que los demandantes no hayan optado por "la vía de la cooperación internacional" para "crear un marco adecuado en el que desarrollar con éxito la biotecnología, atendiendo al mismo tiempo a potenciales riesgos y a las preocupaciones de los consumidores".

El juicio ya está en marcha. Ahora los expertos de la OMC tendrán un año para tomar una decisión sobre el conflicto.

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