Es la crisis más rápida de la historia argentina

El enfrentamiento entre Kirchner y Scioli es el cuarto entre presidentes y vicepresidentes que registra la historia argentina, aunque éste es el que se ha precipitado más rápido.

21deAgostode2003a las08:03

Por Rosendo Fraga
Para LA NACION

El enfrentamiento entre Kirchner y Scioli es el cuarto entre presidentes y vicepresidentes que registra la historia argentina, aunque éste es el que se ha precipitado más rápido.

El primero se registró a fines de los años 30, a partir de la elección de la fórmula presidencial Ortiz-Castillo, producto de una coalición: el primero representaba al radicalismo antipersonalista y el segundo, al conservadurismo. Las diferencias entre ambos se hicieron sentir en los primeros meses de gobierno: mientras el presidente trataba de impulsar una política de saneamiento electoral que terminara con el sistema de fraude en virtud del cual había sido elegido, el vicepresidente intentó mantener el sistema que hipotéticamente le podría haber permitido a una figura de su partido ganar las elecciones presidenciales de 1944.

La lucha fue dura y tuvo como eje el Senado, donde había una clara mayoría conservadora, adversa al presidente, que buscaba impedir el saneamiento del sistema electoral. Primero fue una denuncia de corrupción que afectó al ministro de Guerra y luego el reclamo del Congreso para que el presidente, enfermo, renunciara al cargo para ser reemplazado por el vicepresidente. Fueron largos meses de tenaz pelea política, muy bien descripto por Félix Luna en su libro "Ortiz".

Se impuso finalmente el vicepresidente, Castillo, por lo que debió renunciar el presidente cuando ya se encontraba en un estado precario de salud. El triunfo conservador fue efímero: aunque se logró retroceder en la política iniciada por Ortiz, el golpe militar de 1943 transformó por otra vía el escenario político argentino.

El segundo episodio tuvo lugar a fines de los años 50, cuando fue elegida la fórmula Frondizi-Gómez. En los primeros meses de gobierno, cuando el presidente replanteaba su política petrolera y abandonaba el nacionalismo de la plataforma, el vicepresidente se transformó en el referente de quienes, dentro del oficialismo, sentían que se habían traicionado sus principios. En un clima de inestabilidad, derivado de tensiones militares, Frondizi vio con preocupación la disidencia de su vicepresidente.

Una reunión que mantuvo Gómez con un jefe militar, de la que no informó al presidente, se transformó en el episodio político a partir del cual la mayoría oficialista del Senado pidió el juicio político al vicepresidente, acusado de conspiración -argumentos similares esgrimieron legisladores del PJ contra el vicepresidente Alvarez- y Gómez se vio obligado a presentar la renuncia.

Frondizi no cubrió el cargo y gobernó así durante más de tres años, sin vicepresidente. Cuando se produjo el golpe militar de 1962, asumió la primera magistratura el vicepresidente provisional del Senado, José María Guido.

En los dos casos en los cuales se produjeron, en la historia argentina del siglo XX, diferencias políticas de fondo entre el presidente y el vice, la crisis se resolvió cuando uno de ellos se impuso sobre el otro. En la primera ocasión fue el vicepresidente quien terminó imponiéndose, mientras que en el segundo caso fue a la inversa.

El tercer caso

En el siglo XXI se registró el tercer caso de un enfrentamiento entre presidente y vice, con De la Rúa y Alvarez. El presidente se impuso inicialmente un tanto involuntariamente, pero quedó tan debilitado a partir de la dimisión del vicepresidente que, poco más de un año más tarde, renunció, por lo que se aplicó la ley de acefalía.

La función del vicepresidente fue concebida por nuestra Constitución de 1853 para ser destinada sólo a tener un rol político con el fin de reemplazar al presidente cuando éste deja el poder, renuncia, fallece o por otra causa.

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