Todo es incertidumbre en el mercado de granos

El paquete antievasión que espera en el Senado ya afecta el negocio de la exportación, al impedir las ventas a futuro. Temen que, de aprobarse, el perjudicado sea el productor

22deAgostode2003a las08:31
La cadena agroindustrial está convencida de que la modificación a la Ley de Ganancias, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, transformará a la Argentina en un proveedor marginal, menos competitivo y confiable, beneficiará a otros países productores y competidores, tendrá consecuencias negativas sobre los precios y el crédito, afectará la producción y dañará seriamente a los mercados de futuro.

Así lo manifestaron ayer 29 entidades a través de una solicitada. Por el momento, todos los eslabones de la cadena coinciden en que la mejor estrategia para , al menos, intentar que la norma no se apruebe en la Cámara de Senadores, es mostrarse unidos.

Actitud pragmática

Las entidades de productores, al menos CRA y SRA -que firmaron el comunicado- y Coninagro, que no lo firmó pero comparte ese punto de vista, sostienen que si el proyecto se aprueba, la mayor incertidumbre de precios que tendrán los exportadores será trasladada al productor a través de descuentos.

El proyecto prevé que la liquidación del impuesto a las ganancias se haga tomando el precio de la mercadería a la fecha de embarque, en lugar del declarado por los exportadores, en el caso de aquellas operaciones realizadas con compañías off shore vinculadas, y siempre y cuando éstas reúnan una cantidad de requisitos que las hagan ser sospechadas de actuar como compañías “fantasma”.

La AFIP dispuso utilizar como precio de venta el valor de mercado a la fecha de embarque “para evitar el efecto de las subfacturaciones vinculadas a la triangulación de operaciones con commodities”. Lo que el Gobierno pretende con esta medida es desalentar y evitar la venta a través de traders, principalmente de aquellos que se encuentran radicados en paraísos fiscales (off shore).

Distorsiones

Nadie entiende exactamente bien por qué la AFIP elige considerar los precios al embarque y no los índices que elabora diariamente la SAGPyA, y que se utilizan para el cálculo de las retenciones.

Haciendo un esfuerzo por comprenderlo, una fuente del mercado de granos explicaba que la AFIP podría pensar que en un mercado alcista la mercadería se despacha a un precio menor, sin tomar en cuenta que en realidad fue vendida meses atrás.

Sin embargo, otras fuentes de empresas exportadoras de granos reconocieron que las operaciones de triangulación existen y que las compañías venden a sus empresas vinculadas a un precio más bajo del que indica el índice, que fija la Secretaría de Agricultura, lo cual reduce el monto a tributar por Ganancias.
Para ejemplificar, la fuente consultada explicó: “Bajo el supuesto de que el precio índice esté a u$s160 la tonelada, la empresa le vende a su casa matriz a u$s150, pero la compañía madre ya cerró con el destinatario final en u$s170, por ejemplo. Esos u$s20 de diferencia quedan en el exterior y sobre eso no se cobra el impuesto”.

Hasta los primeros años de la década del ’90 las compañías no podían vender a precios por debajo del valor índice y las exportaciones se canalizaban a través de la ex Junta Nacional de Granos. Pero posteriormente, esa norma se modificó y se les posibilitó a las empresas facturar una operación por debajo de ese valor índice. “El mercado de la exportación siempre se manejó de esta manera. Pero recién ahora se dan cuenta”, sostuvo una de las fuentes consultadas.

Pero la opinión generalizada es que si existen este tipo de maniobras, hay que realizar fiscalizaciones puntuales que castiguen estas conductas, en lugar de dictar disposiciones generales que afectan a todo el sector por igual.

“Igualmente, lo grueso de la recaudación al Estado le entra por las retenciones, con