En EE.UU. se juega con nuevas reglas

El productor manisero americano ha debido adaptarse a las reglas de juego impuestas a partir de 2002 por la nueva legislación agrícola. El Farm Bill trajo cambios significativos para la industria y el escenario manisero en los Estados Unidos aún se está reacomodando.

22deAgostode2003a las08:37

La sustancial reducción de los precios sostén ha forzado a los agricultores a encontrar formas alternativas de hacer maní con menores costos de producción. Los extensionistas aseguran que ese objetivo sólo podrá ser alcanzado mediante una comprensión abarcativa e integral del cultivo y una administración altamente eficiente de los recursos.

Según un informe de la Universidad de Georgia, los técnicos de su equipo de extensión están tratando de impulsar sistemas de optimización del cultivo para mantener a flote la producción.

El doctor Dallas Hartzog, investigador de esa Universidad, señaló que bajo las actuales condiciones del Farm Bill, será vital obtener altos rendimientos en maní. “En el pasado bastaba con tener un campo con asignación de una cuota manisera. La productividad en sí era algo secundario. Esto ha cambiado. El año pasado el rinde promedio de maní en Alabama fue de 2.050 libras por hectárea. En muchos campos esto no alcanza para cubrir los costos de producción”.

Hartzog entiende que para alcanzar una producción manisera rentable y que permita la subsistencia económica de la actividad, los agricultores maniseros estarán obligados a lograr rindes superiores al promedio.

“Aquellos campos que tengan problemas severos con nematodos u otras situaciones difíciles de controlar, deberán rotar a otro cultivo o hacer pasturas. El viejo refrán está más vigente que nunca: no intentes sacar ganancias de una tierra empobrecida”, advierte.

Labranza conservacionista

El investigador John Baldwin es un firme defensor de las nuevas técnicas de labranza conservacionista. Afirma que implementar nuevas prácticas crea ciertos riesgos. Cambiar de un laboreo convencional a una práctica conservacionista presenta desafíos de manejo tales como elección de los lotes, rotaciones adecuadas, preservación de la fertilidad del suelo y manejo de enfermedades.

Producir maní siempre es una tarea compleja que requiere de un enfoque integrado y de una planificación que se adecue a cada campo en particular.

Cada productor, recomienda Baldwin, debe considerar su cronograma de laboreo y momentos oportunos para la aplicación de los agroquímicos, hacer una meticulosa calibración de los equipos de pulverización y estudiar las herramientas que dispone para un manejo eficiente de enfermedades.

Independientemente del sistema de cultivo que se elija, los patrones climáticos no pueden ser controlados. Sin embargo, el uso de laboreo conservacionista en muchos casos puede ayudar a asegurar mejores condiciones de crecimiento de las plantas y así reducir a) la erosión del suelo; b) la pérdida de nutrientes; c) los efectos de la humedad inadecuada en el momento de la siembra, y d) el estrés hídrico. “En un sistema de cultivo conservacionista, determinar el momento exacto para cada tarea suele ser más crítico aún que cuando se hace un cultivo con métodos convencionales”, explica Baldwin.

Rotaciones

Baldwin apunta que para usar prácticas conservacionistas, cada agricultor debe evaluar las condiciones particulares de su campo y su equipamiento (tipo de suelo, rotación con otros cultivos, capacidades de manejo y otros recursos).

Mientras que la rotación es importante en el cultivo convencional de maní, aún más importante se torna en un laboreo conservacionista. La principal razón para rotar cultivos es incrementar el rinde y la calidad del cultivo subsecuente mediante la reducción de enfermedades y el reciclado de nutrientes. Esto a su vez disminuye costos de combustible, fertilizantes y plaguicidas.

Otras razones significativas para tener en

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