La opción del girasol confitero

El producto argentino compite en los mercados con el chino y estadounidense. La estrategia es diferenciarlo por calidad

22deAgostode2003a las08:46

Los productores y exportadores argentinos vienen peleándole el mercado a sus pares estadounidenses y chinos, en lo que a girasol confitero se refiere. Se estima que en el país se siembran anualmente entre 40 y 50.000 hectáreas de esta especialidad, que se destina al consumo humano en forma de snacks o en la panificación, en los mercados europeo y de Medio Oriente, principalmente.

Se trata de un cultivo muy similar al girasol convencional en cuanto al manejo agronómico y performance productiva, con dos particularidades: su contenido de aceite es mucho más bajo, del orden del 35 por ciento, y la semilla se desprende fácilmente de la cáscara, una característica importante para la industria procesadora.

La producción se hace a través de contratos con las empresas comercializadoras. Consultado por Infochacra, Javier Gómez Carrillo, director de Argensun, una de ellas, señaló que los rendimientos obtenidos con los materiales que suministran -el Mycogen 9338 de Morgan- están a la par de los híbridos convencionales, con un diferencial de precio a favor del confitero. En la actualidad se están manejando precios en torno a los 195 u$s/tonelada a cosecha, a través de contratos.

El caso de Argesun es interesante. Se conformó a fines de los 90, a partir de la iniciativa de varios jóvenes profesionales agrónomos, que a base de prueba y error lograron posicionarse y estabilizarse en este negocio. Poseen una planta de procesamiento en Villa Flandria (Luján - Buenos Aires) de donde sacan sus principales productos: el girasol con cáscara (inshell) y las “pepitas” o kernel, que es el girasol descascarado. Todo se exporta en pallets, de bolsas de 50 libras (22 kg).

Con canales propios

Una de las cosas que destacan los de Argensun es haber podido saltear el paso de los brokers europeos, para entrar directamente en la distribución en el Viejo Continente. Para ello armaron una oficina en Hamburgo, desde donde atienden el mercado del norte de Europa, y otra en Valencia. “Las panadería son fuertes consumidoras de girasol descascarado, que utilizan en sus productos, al igual que otros granos como el lino, sésamo o mijo”, comentaron. Además de las oficinas, poseen 15 representantes comerciales en distintos países.

El punto es la ventaja comparativa del grano de origen argentino, frente al estadounidense y chino, este último muy competitivo en cuanto a precios. Para ello señalan la diferenciación del producto local -el origen argentino tiene una participación del 20 por ciento en el mercado mundial- en cuanto a calidad. Sucede que no existe en el país insectos que perforen la cáscara de girasol, como sí ocurre en otras regiones productoras, que desvalorizan el producto. “Por otro lado, los granos de girasol argentino poseen un contenido de cadmio extremadamente bajo en comparación con otros orígenes, lo cual nos da un muy buen argumento de marketing”, señalan.

El producto tiene una variante, que es la orgánica. En Trenque Lauquen, Alejandra Gutiérrez siembra unas 200 hectáreas de girasol confitero orgánico, con el híbrido Mycogen 9338, con rindes promedio de 2.000 kg/ha para esta campaña y 1.600 para la 2001/02.

A la hora de la comercialización, la productora señala que se maneja con empresas con las cuales cierra contrato anticipadamente. Para esta campaña ya cerró a 230 u$s/t, 30 arriba del confitero común. Desde otra producción en Gral. Villegas refirieron un precio de 250 u$s/t para la última campaña.
 
Consumo interno

El consumo interno del girasol confitero tiene sus canales también. Por un lado están lo que se llaman “tostaderos” para venta a granel en el comercio minorista. Por el otro se encuentra el segmento de los snacks, en el cual Argensun desarrolló la marca Pipas, pa

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