El agro desde el satélite

En el centro-norte cordobés, Gazzoni busca ser cada vez más eficiente. Por eso, incorporó masivamente el monitoreo satelital. Las claves para su manejo.

23deAgostode2003a las08:21

Daniel Díaz. DE LA REDACCION DE CLARIN
 
En el campo están acostumbrados a mirar al cielo. Después de los mercados, la evolución del clima es la otra gran ocupación. Pero desde arriba también se puede extraer otro tipo de información.
 
 Esto es lo que viene haciendo Fernando Gazzoni hace tiempo, extrayendo de los monitores satelitales (que permite la posibilidad de ver objetos a grandes distancias y determinar el estado de los mismos, para extraer conclusiones de interés agronómico, y que apareció en 1930) los datos que le permite volverse cada vez más eficiente en la siembra, fertilización, pulverización y cosecha de su planteo.
 
 Desde la campaña triguera 2001/2002 que comenzó a usarla masivamente. Mediante esta herramienta se mide la energía que es reflejada o emitida por los objetos, sin entrar en contacto con ellos.
 
 Esta energía electromagnética, viaja por el espacio como ondas electromagnéticas.
 
 La porción de interés agronómico es la que va desde el ultravioleta (UV) hasta el infrarrojo (IR). La mayor parte de la luz solar está en estas bandas y tiene longitudes de onda entre 0.2 y 0.4 micrómetros (ver Del espacio...).
 
 Las ondas con captadas por detectores electrónicos fotosensibles que crean una señal eléctrica proporcional a la cantidad de energía electromagnética que reciben.
 
 Las señales eléctricas son grabadas electrónicamente usando un sistema de computación o electrónico adicional. Estos datos digitales pueden ser reconstruidos en una imagen digital o electrónica. Una ventaja de los datos electrónicos es que puede ser fácilmente transmitidos desde los satélites hasta la tierra usando equipo de radiocomunicaciones.
 
 En el caso de Fernando, el uso de imágenes satelitales tiene como objetivo el seguimiento del cultivo —midiendo índice verde e índice de humedad— y estimación de rendimientos que luego "son complementados con los mapas de rendimiento obtenidos con cosechadoras equipadas con monitor de rendimiento y GPS".
 
 Desde que se recibió, es el responsable técnico de una empresa familiar dedicada al acopio de cereales y a la siembra en la zona de Monte Cristo (próximo a la capital cordobesa) y en el norte de la provincia.
 
 Hoy, además de tener a su cargo la administración de una importante superficie agrícola en la provincia es asesor agronómico de alguno de sus clientes.
 
 Según le explicó a Clarín Rural el sistema de trabajo que tiene en el área es bajo un estricto sistema de rotación en siembra directa, "donde una tercera parte de la superficie es destinada al cultivo de maíz, una tercera a la soja de primera y el ultimo tercio a la rotación trigo-soja de segunda, logrando a travez de una fuerte fertilización —básicamente en los cereales— a mantener en los ultimos años una constante en los rendimientos, que para la zona en que se encuentra son más que importantes: 9.800 kilos de maíz, 2.900 kilos en soja de primera y 3.200 kilos en trigo".
 
 En cuanto a la nutrición utilizada trabaja con fertilizantes mezclas preparadas según el necesidades del suelo (N,P y S) y son incorporadas a la siembra de los cereales. Una vez implantado el cultivo refertiliza con urea incorporada.
 
 Trabaja con casi 1.000 hectáreas bajo riego, logrando rindes promedios "en algunos años de más de 14.000 kilos de maíz, 4.500 kilos de soja y 5.900 de trigo. Obviamente con un paquete tecnológico acorde para esta situación", aclara.
 

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