Agroterrorismo: Otra amenaza más

La administración Bush maneja la introducción de la aftosa en el ganado estadounidense como un escenario probable, entre otras formas de ataques terroristas, y creó un centro de contraterrorismo agrícola en la Universidad de Texas A&M

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17deSeptiembrede2003a las08:13

La posibilidad de un ataque terrorista perpetrado sobre la producción de alimentos es un escenario que desvela a la dirigencia política y empresaria de los Estados Unidos, y cuyas consecuencias en lo económico podrían superar largamente lo visto en los atentados contra las Torres Gemelas.

De los escenarios posibles, sin duda uno de los más temidos es la introducción del virus de la fiebre aftosa en el ganado norteamericano. “ La mayoría de los microorganismos no tienen un efecto letal sobre los humanos. Nuestra principal preocupación es la disrupción de la cadena de abastecimiento de alimentos”, sostiene Michael Strain, autor de una ley estadual en los EE.UU. para el control del tráfico de alimentos. “Si la aftosa irrumpiera en nuestro país, sería devastadora para nuestra economía”, agrega.
 
Otros escenarios posibles que plantean los norteamericanos es la liberación al medio de organismos vivos genéticamente modificados, que se encuentren en este momento bajo condiciones limitadas de investigación y que puedan contaminar al resto de los cultivos, animales o personas, mediante un ataque a los centros de investigación.
 
El agroterrorismo, una variante del bioterrorismo, es el convertir a los alimentos en armas contra la población, y no solo los productos sino también los insumos utilizados en su producción. “Los fertilizantes se pueden convertir en poderosas bombas, los pesticidas en armas químicas y una pequeña cantidad de bacterias bastarían para afectar la provisión de alimentos de miles de personas”, señaló el decano de la Universidad de Georgia, que forma parte de un grupo de tareas académico referido a este tema.

Después del 11 de setiembre, ya ningún escenario es descartado. Sabotajes a las usinas lácteas es una posibilidad concreta. Infección de la hacienda, otra. Uso de aviones fumigadores para contaminar a la población civil, otra más.

En este sentido, funciona desde hace más de un año, en la Universidad Texas A&M, el Instituto para el Contraterrorismo Agrícola (Institute for Contrameasure against Agriculture Bioterrorism). Una de las herramientas con las que cuenta este centro es una biblioteca de 100.000 secuencias de ADN para la identificación de agentes biológicos potencialmente utilizables por el terrorismo, que esperan incrementar en poco tiempo hasta el millón.
 
Otra de las piezas claves que por ahora se están desarrollando y que son informadas al público, es el sistema satelital de posicionamiento geográfico (GPS) que mejora el control sobre movimientos en las fronteras del país.

Javier Preciado Patiño

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