La soja de primera corre con ventaja

Con los barbechos ya listos y las sembradoras a punto, la campaña de soja en la provincia aguarda el fundamental aporte de lluvia para comenzar, a finales de setiembre, con la implantación de los primeros lotes.

19deSeptiembrede2003a las08:26

Alejandro Rollán
De nuestra redacción
arollan@lavozdelinterior.com.ar

Con los barbechos ya listos y las sembradoras a punto, la campaña de soja en la provincia aguarda el fundamental aporte de lluvia para comenzar, a finales de setiembre, con la implantación de los primeros lotes.

Con el antecedente de un fin de otoño y un comienzo del invierno con precipitaciones por debajo del promedio, el escenario inicial para actual ciclo de granos gruesos muestra a actores diferentes. En la cosecha pasada, la presencia de un Niño moderado como principal protagonista meteorológico dejó su huella en los buenos rendimientos que aportaron la soja y el maíz.

Este año, a juzgar por los pronósticos, el reparto será diferente. Una primavera seca dominaría la escena y es, por estos días, el indicador de mayor peso que disponen los productores para definir sus esquemas de siembra.

No obstante, el comienzo de la película no sería tan malo, al menos para las sojas de primera. “En general, gracias a la siembra directa, los suelos han almacenado buena cantidad de agua. Cuando hay buenos barbechos, lo más complicado es obtener humedad para la siembra, que se obtiene con una lluvia no muy importante”, diagnóstico a La Voz del Campo Héctor Baigorri, técnico del Inta Marcos Juárez y coordinador nacional de la red nacional de ensayos de soja.

Quienes tendrán, al menos en los papeles previos, un rol más complicado serán las variedades de segunda. Si al momento de la siembra no hay una buena recarga del perfil, la recomendación es incorporar una proporción más alta de materiales de ciclos más largos que cortos. “Acá puede variar mucho el programa de siembra. Si el productor tiene un plan de siembra de ciclos muy cortos, en un año con pronósticos como el que tenemos conviene analizar la posibilidad de alargar los ciclos a sembrar”, aconsejó Baigorri.

Cuando el régimen hídrico y el térmico presentan importantes desvíos respecto a su situación promedio, se producen grandes modificaciones en el patrón de desarrollo de los cultivares en función de la fecha de siembra.

La red nacional de ensayos del Inta (ver mapa en página 3) ha determinado una regla de oro: el adelantamiento de las fechas de siembra, a partir de la reducción de la longitud de ciclo de los materiales, permitió incrementar los rendimientos.

La falta de agua

La campaña gruesa anterior se caracterizó, en general, por muy buenas lluvias durante la primavera y estrés hídrico en enero con temperaturas altas, condiciones ambientales que aportaron buenos rendimientos.

Cómo será la película durante los meses del próximo verano, nadie lo sabe. No obstante, existen algunas experiencias a campo que permiten sacar algunas conclusiones.

Ante la ocurrencia de períodos prolongados de estrés hídrico, se han observado reducciones de la longitud del ciclo de los cultivares de unos 20 días, durante las etapas avanzadas de llenado de granos, destacó el especialista en el cultivo. La ocurrencia de estrés hídrico a inicio de la floración suele producir, además, un incremento de la longitud del ciclo y extender los tiempos de la cosecha.

Adelantar los tiempos de los barbechos químicos en los lotes que vienen de pasturas o verdeos, es otra de la recetas a aplicar en esta campaña para tener mayor acumulación de agua.

Sin embargo, la estrategia no es de fácil aplicación, más si se tiene en cuenta que en los planteos ganaderos actuales hace falta pasto para sobrellevar el estrés hídrico. Pero el impedimento no detendrá la tendencia expansiva de la agricultura sobre la superficie ganadera.

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