La vaca embarca

¿Un negocio que vuelve?Por primera vez en casi un cuarto de siglo, ganado de Argentina cruza los mares. En este caso, hacia Malasia.

Por
27deSeptiembrede2003a las08:32

Sergio Persoglia

Entre los containers que el martes poblaban ese espigón del puerto de Buenos Aires, la fila de camiones de hacienda eran una escenografía extraña. Tan extraña como la carga para los trabajadores del lugar, ya que hace casi un cuarto de siglo que la Argentina no embarca hacienda en pie a mercados de otros continentes. Ahora lo hacían con destino a Malasia.

Monitoreando todo el proceso estaban Gonzalo Villegas, de la estancia 7 de diciembre, de Saladillo, y Jaime McLean, gerente de Ganadería de El Tejar, el potente grupo que también pisa fuerte en la siembra en la Pampa Húmeda. Los dos habían sido contratados por el protagonista del negocio, la firma Santa Rosa del Monte, de San Miguel del Monte.

Fueron los de Santa Rosa, con Matías Buján a la cabeza, los que hace algunos meses empezaron a tantear un negocio que creían posible, después de que la caída del precio en dólares de la hacienda argentina volviera a colocar al país en una posición competitiva en la materia.

"Así fue que, paso a paso, fuimos atando cada uno de los cabos de esta compleja operación", contó Buján a Clarín Rural, al pie del impresionante barco-corral perteneciente a una firma holandesa que tiene su base de operaciones en Australia. Allí es habitual embarcar hacienda en pie hacia el sudeste de Asia.

Se embarcaron 1.500 animales que habían sido adquiridos en su totalidad en el norte del país y luego trasladados a Santa Rosa del Monte para una cuarentena. El negocio pudo concretarse a pesar del foco de aftosa que golpeó a la Argentina a principios de mes. Pero demostrar que el ganado estaba sano y que no se había acercado a la zona de peligro le costó a la gente de Santa Rosa varios días de transpiración.

Con todo encaminado, finalmente se embarcaron las 800 vacas, 300 terneros, 350 novillos y 50 toros, mayoritariamente de las razas Brangus y Braford. La mayor parte de los animales serán terminados en feedlots malayos y luego faenados con un método musulmán conocido como Halal. Finalmente, la carne será distribuída en hoteles y restaurantes de lujo del sudeste de Asia y Oriente Medio.

Pero Santa Rosa no sólo "abrochó" el negocio de la hacienda para engorde. También envió un pequeño lote de cría experimental para que los malayos, con el asesoramiento de expertos argentinos, intente aprovechar mejor los pastizales que crecen debajo de las plantaciones de palma que abundan allí.

La gente de Santa Rosa se esperanzan con que este embarque sea apenas el comienzo de una larga película. Habrá que ver cómo termina.

Temas en esta nota