Por mal clima, siembra de girasol caerá 7 por ciento

Además, se prevé que la producción será 6% menor que la obtenida el año pasado

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08deOctubrede2003a las08:29

Por Alejandro Ramírez
columnista de Ámbito Financiero

Por los inconvenientes que ocasionó la intensa sequía en las diferentes zonas de producción agropecuaria, se estima que este año se sembraría con girasol un área 7 por ciento menor que la utilizada en el ciclo precedente.

Se espera -por el momento- que se utilicen 2.133.000 hectáreas con la oleaginosa contra los 2.235.000 hectáreas sembradas el año pasado.

Además, se puede realizar una primera estimación de producción, que rondaría los 3.541.100 toneladas de girasol, 6 por ciento menos que lo obtenido el año anterior. Lamentablemente, y como viene ocurriendo con los demás cultivos y producciones, el girasol también se ve afectado por las consecuencias que genera la intensa sequía. Porque a pesar de que llovió en las pasadas horas buen milimetraje en amplias zonas del país, todavía no alcanza como para pensar que «se cortó» la seca. «Cuando llueve, cae agua, no granos...», comentaba con sorna un alicaído productor de la zona de Bahía Blanca, Buenos Aires, unas de las más castigadas por la inclemencia.

Y en verdad, el que haya llovido mejora las posibilidades de producción pero no genera un cambio automático, donde las plantas crecen como debieran y los animales ya no sufren hambruna y desnutrición. Los ciclos en la agricultura son largos y deben pasar por los diversos períodos evolutivos que marca la naturaleza.

• Siembra

Además de disminuir la siembra, muchos productores ven cómo se va retrasando en relación con otras épocas. Este año se ha sembrado 22 por ciento del área prevista contra 27 por ciento que se había sembrado en la misma época del año anterior.

También han aparecido plagas que ralean la distribución de plantas por hectárea, como son los gorgojos y los gusanos cortadores. Esto va a generar en el momento de la cosecha menores rindes y algunos inconvenientes de calidad comercial.

De confirmarse los posibles guarismos de producción, el ciclo 2003/''04 sería uno de los peores de los últimos 10 años, sin considerar el período 2000/2001, que fue un desastre.


De esta manera, una vez más los productores nacionales ponderan los cultivos por sus posibilidades de utilidades económicas, viendo a otros -como la soja- como las variantes más «confiables». Recordemos que desde el aspecto comercial, el girasol continúa con fallas en su comercialización. Todavía muchos operadores hablan de la falta de compradores y por ende de transparencia en la formación de los precios de la oleaginosa.

En este sentido, basta con ver la recuperación de volumen comercializado que se viene consolidando en el Mercado a Término de Buenos Aires; esto sucede en el trigo, en la soja y en el maíz, pero no en el girasol, donde prácticamente no se hacen operaciones.

Este es un motivo muy importante que influye en el momento en que los productores toman la decisión de qué grano sembrar.

Además, el girasol es de muy difícil almacenamiento, ya que si esto se realiza sin los debidos recaudos, se pueden tener pérdidas en la materia grasa, y por ende perder bonificaciones por calidad.

Por ello, los productores se ven «obligados» a tener que vender en plena cosecha o a entregar a las fábricas o a los exportadores en negocios a fijar precio (se entrega la mercadería y más adelante se le pone precio).

Quizá todo esto sea una asignatura pendiente que todavía tiene el mercado granario argentino.

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