“La única solución profunda es abolir la Cuota Hilton”

El empresario frigorífico argumenta que la cuota tiene un efecto depresor en los precios de los cortes de alto valor y que habría que negociarla por una baja de aranceles

10deOctubrede2003a las08:32
Por Carlos Costantini
Director gerente de Consignaciones Rurales SA

 
Suele confundirse y escribirse que lo que está en juego con la aptitud para exportar a la Unión Europea son los cortes de la Cuota Hilton. Por ejemplo, en el reciente brote de aftosa porcina en Tartagal afectó, al menos temporariamente, destinos como Chile, Brasil y los Estados Unidos, pero quedó a salvo, por la sectorización acordada, el destino más importante para nuestras carnes: la Unión Europea y los cortes de la Cuota Hilton, codiciado negocio que mueve unos doscientos millones de dólares por año. También, cuando el Senasa deslistó a diecisiete plantas se habló de que el organismo inhibía a los afectados de exportar Cuota Hilton, como si se tratara sólo de eso. Toda vez que se trata el tema, se menea la famosa cuota, objeto codiciado por frigoríficos, ganaderos, funcionarios, gobernadores, legisladores y jueces. Veamos cómo es la realidad.

La Cuota Hilton no es más que la posibilidad de introducir sin el pago del prelievo, o arancel a la importación de cortes enfriados, una determinada cantidad de carne (desde hace varios años, 28.000 toneladas) que debe ajustarse a un criterio de clasificación, previamente acordado. Esto significa que pagando el prelievo que actualmente ronda los 3,04 euros por kilogramo, el comercio es viable; de hecho, hoy es mayor la cantidad de cortes que se embarcan por fuera de la cuota que por dentro.

En el período 2002/03 la Unión Europea importó 60.000 toneladas de carne por fuera de la cuota, lo cual representó un crecimiento de 20 por ciento respecto del ciclo anterior y de más de un 50 por ciento respecto de 2000/01. Esto, a pesar de que en ese lapso la Cuota Hilton se incrementó, por única vez y para compensar el período de cierre por aftosa, en 10.000 toneladas.

Obviamente, lo que debe tratarse de estimular es esta tendencia a exportar por fuera de la cuota, a pesar de los altos aranceles, basándose en la preferencia del público por nuestras carnes. En este punto no creo que haya desacuerdo.

Así, durante los cuatro primeros meses 2003, mientras se exportaron a la UE poco más de 15.000 toneladas por dentro de la cuota, la cantidad de carne por fuera de ella superó las 18.000. Entendemos, aunque todavía no hay datos estadísticos, que durante el lapso mayo-septiembre esta tendencia debe haberse incrementado a favor de los cortes no Hilton. Esto significa que la Unión Europea es destino relevante para nuestras carnes, con independencia del otorgamiento de cupos especiales.

Esto, que resulta asombroso a primera vista, es completamente lógico a poco que se piense, aunque no sea fácil demostrarlo con estadísticas actualizadas.
Aún sin datos oficiales se puede afirmar que la demora en la distribución de la cuota correspondiente al período 2003/04 favoreció la venta de cortes no Hilton, tanto en cantidad como en precio, en el período junio a septiembre del 2003. Pero muy probablemente, cuando se cristalice la adjudicación de la cuota, los precios bajen abruptamente. Durante el ciclo anterior, el agregado de 10.000 toneladas, como compensación por el cierre del mercado europeo, lejos de representar un beneficio, significó una sangría de precios que, podría decirse, aniquilaron el supuesto beneficio. Dicho de otro modo: las 38.000 t se vendieron a precios tales que la recaudación total fue igual o inferior al que se hubieran vendido las 28.000 toneladas originales. O sea, se dilapidaron diez mil toneladas.

El precio promedio del período 2002/03 fue de 5.005 u$s/t, que generaron un ingreso total de divisas de u$s190 millones, equivalente a 6792 u$s/t si se aplicaran sobre un total de 28.000 toneladas. Este último pr