El negocio cárnico vuelve a sufrir con la vaca loca

Se detectó un nuevo caso en Japón, en un novillo de 23 meses.Siempre se creyó que los animales menores de 30 meses eran seguros. Ahora, eso está en duda. Se trata de una forma atípica de la BSE.

10deOctubrede2003a las08:13

El lunes, el gobierno japonés anunció que había detectado el octavo caso de vaca loca en su territorio. Podría tratarse de un caso más en una ya problemática seguidilla, que arrancó en septiembre de 2001, pero esta vez el anuncio tenía un dato más que preocupante: se trataba de un animal de 24 meses de edad.

Hasta ahora, los organismos sanitarios en todo el mundo han considerado a los animales de menos de 30 meses como de muy bajo riesgo de desarrollar una encefalopatía espongiforme (BSE), lo cual abre ahora un panorama más complicado para la producción y la comercialización cárnica. Veamos.

Qué método utilizar

En su informe a la Organización Internacional de Epizootias (OIE), del 7 de octubre, el Ministerio de Agricultura japonés explicó que el primer análisis que dio positivo fue por un test de screening ELISA para Encefalopatías Espongiformes Bovinas (BSE), tras lo cual, la muestra fue enviada a un laboratorio más sofisticado, donde se le practicó un examen histopatológico, otro inmunohistoquímico y un Western Blot. Pero solo este último dio positivo, de ahí que se hable de una forma atípica.

Pero para los EE.UU., el hallazgo japonés puede significar un tremendo dolor de cabeza. Michael Hansen, investigador asociado de la Consumer Union de Yonkers (EE.UU.), sostiene que el USDA utiliza el método inmunohistoquímico para detectar BSE, con lo cual esta nueva forma podría pasar inadvertida si no se utilizara el Western Blot. Pero este análisis es mucho más caro que el primero.

El otro problema es que en ese país se testea menos del 1 por ciento de los animales, en tanto que sus clientes japoneses quisieran que se testeen la totalidad de los animales, según explicó el ex veterinario del USDA, Lester Friedlander, a una agencia de noticias internacional.

El máximo organismo agrícola norteamericano había informado a mediados de año que en 2002 se analizaron 19.900 animales, muchos más de los exigidos por la OIE. Sin embargo, según Friedlander, “el USDA no está haciendo nada para obtener la confianza del consumidor”. De hecho, el organismo declinó hacer comentarios sobre cómo el caso de Japón podía afectar su sistema de detección de BSE. “Es muy prematuro decirlo”, dijo una vocera de esa institución.

En tercer lugar, el gobierno norteamericano había reabierto hace pocas semanas la frontera al ingreso de carne deshuesada canadiense, siempre que proviniera de animales de menos de treinta meses. La prohibición para el ingreso de animales en pie y el resto de las carnes sigue vigente, desde que el 20 mayo se detectara un caso de vaca loca en Canadá.

Sin embargo, el hallazgo de esta semana permite suponer que animales menores a 30 meses pueden haber desarrollado la vaca loca y por tanto, ¿quién asegura a los consumidores japoneses que los envíos de carne americana no contienen carne canadiense?

Vías de contaminación

No hace mucho, el ministro de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón explicó que el origen de la BSE en ese país podía ser tanto vacas importadas desde el Reino Unido en los 80, como harina de carne y huesos importada antes de 1990.

El uso de harinas cárnicas en la alimentación fue prohibido cuando se detectó el primer caso de vaca loca en Japón, en septiembre de 2001, aunque la importación de este producto de origen inglés ya estaba prohibido desde 1996. De manera que con 24 meses de edad, la reciente vaca positiva a BSE no podría haber recibido harinas cárnicas en su ración.

Ahora, se teme que la noticia vuelva a impactar negativamente en el consumo de carne vacuna, como ya ocurrió tras el brote de 2001. Justamente en este año, que

Temas en esta nota