La dirigencia frente a los nuevos desafíos

Buscan aggiornarse para adaptarse a tiempos modernos

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17deOctubrede2003a las08:19

Por Mario Llambías (*)
Columnista de Ambito Financiero


Frente a las innovaciones que se produjeron en las últimas décadas en el sector agropecuario, la dirigencia tiene la necesidad de actualizar su papel como protagonista de la actividad económica y su función en la sociedad no sólo como un respaldo gremial para sus asociados, sino también desde la óptica social, laboral, política y de comunicación.

Esto significa hacer una mirada retrospectiva de lo que representaron las entidades gremiales como un valor agregado a la actividad rural, defendiendo los intereses del productor, pero asimismo adecuarlas a las exigencias de un nuevo concepto de trabajo rural y de inserción en la sociedad.

La historia no comenzó ayer ni terminará mañana. Nos planteamos cuál es la mejor metodología para que el impulso que ha ganado el sector con la incorporación de nueva tecnología se extienda a las entidades representativas. Las visiones pueden ser diferentes, según desde dónde se la analice.

• Compromiso

Atendiendo a la permanente y, cada vez, más insistente demanda de nuestros asociados, CARBAP ha tomado el compromiso de analizar profundamente esta situación en dos jornadas de reflexión que realizaremos en Tandil, hoy y mañana. Bajo la consigna de trabajar por nuestro país, con el campo, buscamos en este congreso repasar, aprender, ejercitar mecanismos o técnicas que nos permitan desarrollarnos de acuerdo con las exigencias actuales y los cambios permanentes para redefinir la identidad de pertenencia. Los primeros pasos para provocar cambios ya los estamos dando. Estamos trabajando en la modificación y actualización del estatuto de CARBAP y nuestro compromiso es promover una entidad dinámica, abierta, moderna, que atienda no sólo las demandas gremiales por las que naturalmente se desenvuelve, sino también ser ejecutante de modelos de desarrollo a través de la comunicación, de la capacitación profesional, la integración y el ejercicio pluralista y político de los participantes.

El crecimiento productivo no parece tener techo y ya es meta de corto plazo alcanzar el mítico valor de 100 millones de toneladas de granos. Envuelta en una polémica por el grado de afectación de las tierras, la soja encabeza el ranking de cultivos que puede contribuir a llegar más rápidamente a alcanzar ese número. Pero nos planteamos cuáles son los costos de ese nuevo esfuerzo.

Estamos midiendo el impacto ambiental o el efecto que puede provocar sobre otras actividades el avance de la frontera agrícola. O, acaso, se puede crecer sin torcerles el brazo a otros sectores productivos, a través de la incorporación tecnológica. ¿El país puede crecer si aumenta su participación en el comercio mundial? Los agroalimentos son esenciales para apuntalar la recuperación. La pregunta es: cómo se orienta esa política. Es necesario definir cómo beneficiará a la Argentina salir a competir con el resto del mundo. El Mercosur es, más allá de sus tiempos e imperfecciones, el bloque que más beneficio le ha dado hasta el momento. Fortalecer esta unión puede ayudar a llegar mejor posicionados a los mayores mercados de consumo y la tendencia mundial es aglutinar fuerzas por uniones aduaneras.

(*) Presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP)

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