El olvido de la escasez

Uno de los filósofos más famosos del siglo XX, Martín Heidegger, basó el segundo período de su pensamiento en el "olvido del ser". Hoy, salvando las distancias, quisiera ir hacia algo mucho más sencillo, pero igual de olvidado. Me refiero a la escasez.

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17deOctubrede2003a las15:04

Por Gabriel J. Zanotti


 

 

Uno de los filósofos más famosos del siglo XX, Martín Heidegger, basó el segundo período de su pensamiento en el "olvido del ser". Hoy, salvando las distancias, quisiera ir hacia algo mucho más sencillo, pero igual de olvidado. Me refiero a la escasez.

¿Olvidada? ¿Por qué? ¿No tenemos la experiencia cotidiana de que los recursos no alcanzan? ¿No lo sufren, legos y profesionales, al elaborar cualquier tipo de presupuesto y hacer cuentas?

Sí, en cierto sentido sí, pero el olvido comienza con esta sencilla pregunta: ¿por qué la escasez?

Ahí comienzan las dificultades, dificultades tales que incluso hacen olvidar no sólo las causas de la escasez, sino a ella misma. "Este país es rico, lo que pasa es que la riqueza está mal distribuída". ¿No lo escuchó nunca el lector? O, como escuché una vez, de manera enojada y casi amenazante: "Y no me digan que no hay recursos, mientras los supermercados están llenos y los niños siguen desnutridos".

Este último ejemplo es importante. Así como Heidegger hablaba del "ser ahí", es más fácil ver la riqueza disponible, que "está ahí". "Hay", en efecto, muchos supermercados "llenos", y "no hay" comida para un sin fin de niños. ¿Cuál es el problema entonces? No de escasez, sino de ética. Distribúyanse mejor los recursos (propuesta que puede oscilar, desde un J. Rawls hasta un Fidel Castro), pero los recursos están. No nos vengan, pérfidos capitalistas y defensores del mercado, a decir que no están. Ahí están, y bien a la vista.

No, no creamos que es fácil contestar esta objeción. Uno puede decir que si usted confisca la riqueza de un supermercado y la reparte, a los pocos días se va a quedar sin nada que repartir. Ah no, no es tan fácil. Si eso ocurre, es por el egoísmo de las empresas privadas que dejaron de proveer al supermercado. Confisquemos también a las empresas que no quieran seguir regalando su mercadería....... Y así sucesivamente.......

En el fondo, es lo que muchos piensan, mientras circulan por la vida mascullando (y escribiendo) su comprensible odio contra ese sistema maléfico que no logra erradicarse por completo, ese mercado de compras y ventas, tan contrario a la solidaridad y al compromiso con el prójimo.

Pero no creamos que quienes así piensan son personas no ilustradas. No es una simple cuestión de un Chávez y sus hordas de fanáticos.

El primero que se olvidó radicalmente de la escasez, como ya dijimos en otra oportunidad, fue uno de los filósofos más importantes e influyentes

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