La suba de la soja se expande sobre la bolsa

La fuerte suba de la soja hizo que el gobierno se quedara más tranquilo, aumenta la recaudación, ingresan más dólares al Banco Central República Argentina (BCRA) y se produce un efecto derrame del campo sobre otros sectores.

20deOctubrede2003a las08:24

Salvador Di Stéfano

La fuerte suba de la soja hizo que el gobierno se quedara más tranquilo, aumenta la recaudación, ingresan más dólares al Banco Central República Argentina (BCRA) y se produce un efecto derrame del campo sobre otros sectores.

El país se ha convertido en los últimos años muy dependiente de la producción de soja, a tal punto que somos monoproductores y ya se podría catalogar al país como sojero. Si el precio de este producto se incrementa, está claro que la economía mejorará; si el precio cae, resulta comprensible que la economía se deprimirá.

Este escenario de precios crecientes para la soja afecta positivamente al resto de las variables económicas, en este caso también el aspecto financiero. Desde este punto de vista, la suba en el precio de la soja hace que ingresen un mayor caudal de dólares en el último trimestre del año, estimando un superávit de balanza comercial para los próximos tres meses cercano a los 3.600 millones de dólares.

El mercado difícilmente pueda absorber dicha demanda, por lo tanto el Banco Central tiene dos caminos, el primero de ellos es comprar contra emisión toda la oferta de dólares existente en el mercado, y luego tratar de absorber los pesos vía letras del BCRA.

Una segunda opción es comprar solamente una parte de ese superávit y dejar que el tipo de cambio ajuste por precio, llevando a una apreciación del peso que podría ubicarlo por debajo del piso de 2,80 para fin de año.

Si a esto le sumamos que en Brasil el real se está revaluando y que Argentina desea tener una paridad cambiaria similar a la del país vecino, se podría inferir que cuanto mejor le vaya a Brasil más se apreciará el real y, por ende, el peso seguirá a esa moneda en el proceso de revaluación.

Si este análisis fuera correcto estaría claro que no sería conveniente adquirir dólares a corto plazo, ya que el peso se apreciara en esta coyuntura.

Sin embargo, a largo plazo la baja del dólar es una oportunidad de compra, ya que tantas variables positivas para Argentina no se podrán sostener indefinidamente, algún día habrá que pagar la deuda, Brasil ingresará en recesión, la soja bajará de precio y él circulo virtuoso de hoy se transformará en círculo vicioso.

A corto plazo la tasa que ofrecen las entidades financiera es poco atractiva, a nadie lo seduce el cuatro por ciento anual. En tanto, el gobierno ofrece letras del Banco Central a un año de plazo con una tasa del 12 por ciento anual, pero el que se quema con leche ve una vaca y llora. Los inversores no desean volver a invertir en un Estado que está en cesación de pagos.

Tampoco desean comprar bonos que el gobierno no paga u otros que se pagan hoy pero que resulta dudoso que se paguen mañana. Así todos los caminos conducen a la inversión bursátil, en donde el índice Merval de la Bolsa porteña podría mostrar una suba importante luego del vencimiento del mercado de futuros y opciones.

Desde el análisis técnico, el mercado enfrenta una dura resistencia en la zona de los 870/880 puntos, que de sobrepasarla colocará al índice Merval por encima de los mil puntos en un corto período de tiempo.

Lo mejor es no invertir en un papel puntual, sino en una cartera de acciones diversificada en donde se combinen papeles con cotización solamente local, y otros con cotizaciones también en el exterior.

Una buena cartera podría estar compuesta por empresas como Acindar, Petrobras Energía, Telecom, Grupo Galicia, Cresud y Molinos Río, entre otras. Sin alternativas de inversión a la vista, la Bolsa sube más por descarte que por virtudes propias.

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