La escasez de lluvias en tiempo de decisiones.

Pasa el tiempo y siguen sin concretarse en Santa Fe las lluvias tan esperadas. Las zonas más afectadas son las más próximas a la provincia de Córdoba, donde la seca actual alcanza niveles alarmantes.

23deOctubrede2003a las14:46

Pasa el tiempo y siguen sin concretarse en Santa Fe las lluvias tan esperadas. Las zonas más afectadas son las más próximas a la provincia de Córdoba, donde la seca actual alcanza niveles alarmantes.


La falta de lluvias de primavera sobre el sur y el costado oeste de Santa Fe causa efectos ya preocupantes no sólo sobre la correcta evolución del trigo sino en el avance de la siembra de girasol que, según la SAGPyA, lleva un 20% de retraso con respecto a la misma fecha del año pasado.

En el departamento de Gral. López, uno de los más importantes desde el punto de vista de la concentración de la producción agrícola santafesina, se han acumulado en setiembre y lo que va de octubre 15 milímetros en Hughes y apenas 5 milímetros en Venado Tuerto, contra los 100 milímetros que son normales en esta zona par el periodo 01/09 al 20/10.

Al momento de la redacción de este informe, el pronóstico indicaba que durante el viernes, en el territorio de la provincia de Buenos Aires, el tiempo comenzaría a inestabilizarse a partir del desarrollo de un sistema de baja presión. Por lo tanto, a partir del viernes se hallaban previstas precipitaciones hacia el centro y sur de Buenos Aires, con milimetrajes disminuyendo de este a oeste. Entrando al sábado se proyectaban algunas lluvias y tormentas aisladas sobre el centro y sur de Santa Fe y Entre Ríos, con muy baja probabilidad de que las mismas alcancen la provincia de Córdoba.

Esta configuración, con lluvias siempre recostadas sobre el este de la región pampeana, se viene observando desde hace meses. Cada mes evaluamos la posibilidad de que este patrón finalmente “se rompa”, pero varios factores indicarían la permanencia de esta característica por lo que resta de la primavera.

Las adversidades climáticas no pueden ser evitadas: se dan más allá de que tengamos o no un aviso previo (pronóstico) de su posible ocurrencia. Sin embargo existen muchas herramientas que pueden utilizarse a fin de aminorar los posibles daños ocasionados en la producción.

Una herramienta cada vez más usada por los productores agropecuarios y empresas del sector es el pronóstico a largo plazo o “tendencias climáticas”. En muchas oportunidades estas tendencias pueden prever condiciones generales para distintas regiones, teniendo en cuenta factores de gran escala y su influencia sobre cada zona, de acuerdo a la experiencia del meteorólogo. Estas tendencias se acompañan con “escenarios a futuro”, que muestran las condiciones de humedad en el suelo para diferentes cultivos a uno o dos meses, simulando precipitaciones escasas, normales o abundantes.

Otra información a tener en cuenta es, por ejemplo, estando ya sobre la fecha óptima de siembra y sin humedad suficiente como para avanzar, qué probabilidad existe de que las lluvias necesarias se den antes de la fecha límite de siembra de la zona. Esto podría ayudar a decidir esperar u optar por cambiar de planes.

En cuanto a las previsiones a corto y mediano plazo, las mismas constituy

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