Holstein en la patria sojera

En uno de los bordes del señorial casco de la estancia Las Taperitas, como no podía ser de otra manera, su majestad, la soja. Encerrada en flamantes celdas que albergan miles de toneladas del valioso poroto.

24deOctubrede2003a las08:34

Por Carlos Petroli / Enviado especial a Rosario

En uno de los bordes del señorial casco de la estancia Las Taperitas, como no podía ser de otra manera, su majestad, la soja. Encerrada en flamantes celdas que albergan miles de toneladas del valioso poroto.

Pero casi sin solución de continuidad, a medida que se avanza sobre los potreros de alfalfa (consociada con cebadilla y trébol blanco), y lotes de maíz recién sembrados, se puede observar –a esta altura no sin algo de alivio– la otra cara de la moneda: una nada despreciable cantidad de silos “puente” repletos de maíz picado y de pasturas en reserva para alimentar a varios miles de vacas lecheras.

En el sur santafesino, este singular paisaje se enlaza con pequeños y medianos polos metalmecánicos donde florece la producción de maquinarias destinadas al agro, en Las Parejas, Las Rosas, Armstrong. Y la lista continúa...

Estos pueblos pujantes se hacen fuertes en medio de campos que cotizan al mejor postor entre cinco mil y seis mil dólares la hectárea, o bien son alquilados hasta en 14 quintales, a valor soja.

Pero la dotación de recursos en Las Taperitas (un mega emprendimiento agropecuario de base lechera emparentado con la marca Ilolay, que llega a las góndolas desde la industria fundada por Alfredo Williner) la torta está dividida: unas 4.000 hectáreas dedicadas a la agricultura y otras 4.500 para las unidades de tambo, que reúnen entre 250 y 600 vacas en ordeño, con producciones de hasta 12 mil litros diarios cada una.

Juan Bautista Pedrana, gerente agropecuario, y Víctor Gaia, mayordomo del establecimiento, hicieron de anfitriones el pasado martes, acompañados por Federico Lussenhof, vicepresidente de la Asociación de Criadores Holando Argentino (Acha), para mostrar lo que se está haciendo en uno de los mayores establecimientos lecheros de Sudamérica. Todo esto en la jornada previa a la apertura del Séptimo Congreso Holstein de las Américas, con una delegación integrada mayoritariamente por extranjeros, desde Estados Unidos hasta el sur de Chile (casi un espontáneo Alca lechero).

El foro internacional, que incluye la Fiesta Nacional del Holando, continuará hasta el domingo en las instalaciones de la Bolsa de Comercio y el Parque Independencia de Rosario, organizado por Acha, Ferias y Exposiciones Argentinas y Clarín Rural.

Aguante lechero

“Enfrentamos en esta zona un verdadero avasallamiento por parte de la soja; el desplazamiento de las unidades productivas de leche hacia zonas marginales es más que alarmante. Y este fenómeno va a continuar en la medida que Estados Unidos deje prácticamente en manos de la Argentina y de Brasil el manejo del mercado internacional de la soja como lo está haciendo”, diagnostica Pedrana ante La Voz del Campo. El enfoque alude a esto: los tres países concentran la producción mundial del poroto, pero en esta campaña los farmers ya bajaron los cálculos de cosecha desde 79 millones a 63-64 millones de toneladas. Eso apenas le va a alcanzar para abastecer el mercado doméstico, y Brasil y la Argentina pasarán a comandar el mercado internacional, con importantes ingresos de divisas, ya sea por la venta de soja como commodities o en productos elaborados (aceites, harinas).

“Hay que hacer un análisis para llegar a complementar la factibilidad económica con la sustentabilidad ecológica del sistema. Hoy el 70 por ciento de las tierras están en manos de contratistas (arrendatarios) y la rentabilidad de la agricultura se asienta casi exclusivamente en la soja”, dice Pedrana.

La conclusión de estos grandes productores es que más temprano que tarde, va a faltar leche y será necesario recurrir a más importaciones.

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