Argentina y Brasil están de acuerdo en abrirse al ALCA

El resultado más tangible de la reciente reunión de los presidentes Lula y Kirchner en Buenos Aires fue la decisión de intentar destrabar las negociaciones del ALCA.

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27deOctubrede2003a las08:34

Daniel Muchnik. .
dmuchnik@clarin.com

El resultado más tangible de la reciente reunión de los presidentes Lula y Kirchner en Buenos Aires fue la decisión de intentar destrabar las negociaciones del ALCA.

Tanto Brasil como la Argentina ofrecerían una apertura, en distintos grados, de sus sectores de servicios, que ya tienen un grado de liberalización muy amplio consagrado en las políticas aplicadas en los años noventa. No se está hablando de Mercosur porque tanto Uruguay como Paraguay han hecho conocer propuestas a la medida de sus posibilidades.

El tono por momentos virulento de las discusiones revela que todas las partes en juego consideran al ALCA como un proceso inexorable y, en consecuencia, nadie quiere quedar marginado.

Las noticias confirman que desde hace tiempo se plantean diferencias de criterio en el gabinete que acompaña al presidente Lula. Algunos ministros pretenden rigidez para que Estados Unidos demuela sus subsidios mientras otros son más condescendientes con Washington.

Todo indica que, a partir de esta instancia, Brasil y la Argentina esperan que los Estados Unidos respondan a este gesto ofreciendo también una apertura de su mercado a los productos latinoamericanos, y que empiece a desmantelar la telaraña de subsidios a la agricultura que tanto daño generan a nuestra producción agraria.

Las turbulencias en torno al proceso de privatizaciones en la década pasada posiblemente deriven, en varios estamentos, en reprivatizaciones. Por lo que están apareciendo en el escenario y en el centro de las grandes expectativas de negocios nuevos jugadores. Dispuestos a ocupar posiciones. Entre ellas compañías estadounidenses.

Dados los intereses contrapuestos, la Argentina y Brasil quieren que la agenda del ALCA tenga cierta flexibilidad. De tal manera que haya un período de transición, a partir de 2005, para que cada país aplique lo que se resuelva dada la disparidad entre las economías de la región.

En noviembre, en la cumbre ministerial que se realizará en Miami (para darles forma a otras reuniones truncas) se sabrá si el gesto pro ALCA de Brasil y de la Argentina es suficiente. O se trata tan sólo del puntapié inicial.

La conclusión es que, aunque muchos lo critican, nadie quiere quedar afuera del navío del ALCA.

Por eso, si ésta es la decisión política de los gobernantes, habría que prepararse para el inicio de un grado muy importante de libre comercio para comienzos de 2005.

De todas maneras, hasta entonces, habrá que vencer una suma de complejidades. No se sabe hasta dónde Estados Unidos procederá a modificar su estructura normativa de comercio exterior, plena de barreras, cuotas, normas de seguridad, derechos compensatorios y procedimientos antidúmping.

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