Desestiman el riesgo de ‘soja-dependencia’

La oleaginosa explica el 26% de las exportaciones.

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28deOctubrede2003a las08:29

FRANCISCO OCHOA Buenos Aires


El riesgo de que la Argentina dependa excesivamente de la soja no sería tal, a pesar de que la oleaginosa representa ya el 26% de las exportaciones del país. Así lo explica un informe elaborado por la consultora Federico Muñoz y Asociados, que compara la situación local con la que viven otros países que se apoyan fuertemente en una sola producción.

Durante los últimos años, se viene dando un verdadero boom de la actividad sojera gracias a la introducción de semillas transgénicas, al uso de la siembra directa (sin tratamiento previo de la tierra) y a la evolución positiva del precio de la oleaginosa, por el aumento de la demanda de los países asiáticos, especialmente China. Gracias a todo esto la soja se ha convertido en el principal cultivo del país y hoy representa la mitad del valor de la producción agrícola total.

El informe se pregunta si en el corto plazo no habrá riesgos para la economía argentina por depender de un mercado agrícola potencialmente muy volátil. Según varios pronósticos, la participación del “complejo sojero” (que incluye porotos, aceite y pellets) en las exportaciones argentinas treparía este año al 26%, llegando a los u$s 7.600 millones y ubicándose por encima de otras cadenas productivas como el “complejo petróleo y gas”, con 18% y el “complejo cerealero”, con el 9%. Sin embargo, el informe sostiene que esta especialización no es excesiva. “En algunos países latinoamericanos caracterizados por la producción petrolera o minera, e incluso en ciertas naciones desarrolladas, pueden observarse niveles de participación de su principal producto exportador similares o superiores a los de la soja en la Argentina”, afirma el trabajo de Federico Muñoz y Asociados. Así, por ejemplo, el 80% de las exportaciones de Venezuela son de petróleo, el 40% de las de Chile son de cobre y el 17% de las de Nueva Zelanda son de carne.

El informe advierte que la soja-dependencia sí podría representar un riesgo real para la salud de los suelos, debido a que la falta de rotación de cultivos provoca un excesivo consumo de ciertos tipos de nutrientes. En este sentido, son muchos los que creen que deberían generarse condiciones para que los productores opten por otros cultivos o por la ganadería. “Cuando se corrija la coyuntura del país, deberán recuperarse la confianza y el crédito para alentar otras producciones”, explicó Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Menores ingresos

Por último, el trabajo se plantea si la soja-dependencia podría provocar riesgos en la recaudación impositiva. Además de los aportes a los impuestos tradicionales como IVA y Ganancias, este sector está gravado con altas retenciones a las exportaciones, lo que eleva su participación en dicho impuesto a casi el 50%. Así, se plantea que un valor bruto de la producción de soja 20% inferior hubiera reducido las exportaciones del año actual en u$s 1.500 millones y la recaudación en 904 millones de pesos (sólo por efecto de las retenciones). “Se trata de caídas que si bien son importantes, no parecen capaces per se de provocar un colapso de la economía local”, concluye.

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