Al compás de la soja

Los buenos precios y márgenes que viene registrando la oleaginosa auguran un crecimiento sostenido para el sector.

28deOctubrede2003a las08:35

Los buenos precios y márgenes que viene registrando la oleaginosa auguran un crecimiento sostenido para el sector. Este año, las empresas proveedoras de insumos proyectan ventas conjuntas por casi u$s 1.100 millones, con un crecimiento de entre 10 y 15 por ciento. Y, para la campaña 2003/2004 se espera otro incremento de ventas similar

Los agroquímicos y fertilizantes, la parte de la cadena agro­alimentaria con mayor inversión tenológica en el país, está a punto de cerrar un muy buen año de ventas. Para Guillermo Cal, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), "si hacemos una comparación del primer semestre de este año con el de 2002, estamos entre un 10% y un 15% arriba en agroquímicos, y entre un 5% y 10% en precio". Otro tanto ocurre con los fertilizantes.

Si bien la sequía está haciendo a los productores retrasar las decisiones sobre la siembra de semilla gruesa (maíz, soja, girasol) para la campaña 2003/2004, y, por tanto, la compra y comercialización de insumos, el sector estima que el próximo año volverá a tener un crecimiento similar. "Pueden darse algunos problemas coyunturales, demoras en las ventas, 2004 puede ser un buen año: la soja está muy firme y el maíz la sigue", dice Cal.

El crecimiento espectacular del sector en el país se dio en la década de los ''90, de la mano de la incorporación de la siembra directa, que fue reemplazando el uso del roturado convencional. Según la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid), esta tecnología ya abarca 15 de los 27 millones de hectáreas cultivadas en el país, y podría extenderse, ya que si bien implica mayores costos, también deja márgenes superiores.

Además, su implementación podría verse ayudada por algunas circunstancias particulares, como el alto precio del gasoil y la sequía, que desde hace mucho tiempo no se sentía en el país.

La siembra directa requiere menor consumo de combustible, y sus cultivos son más resistentes a la falta de humedad.

En 2002, año complicado por la larga pelea por la dolarización de las deudas de insumos, los agroquímicos sumaron ventas por unos 570 millones de dólares, de las que el 67% provino de herbicidas. Entre estos últimos, de la mano del creciente peso del cultivo de soja, el glifosato se llevó unos u$s 250 millones.

En conjunto, con los insecticidas, funguicidas, curasemillas y otros, los agroquímicos proyectan cerrar 2003 con ventas un 10% superiores, de alrededor de u$s 620 millones.

Se trata de un mercado liderado por Monsanto y Atanor, los productores locales de glifosato, que exportan buena parte de su producción, particularmente desde la devaluación. Además, compiten otros jugadores de la talla de Bayer Cropscience, Syngenta y Basf, entre otras firmas menores.

Según las proyecciones, el aumento de ventas vendría de manera pareja.

Si bien la soja requiere menos insumos que el maíz, el algodón o el trigo, el constante incremento de su superficie le augura un buen momento a los herbicidas. Por otra parte, la buena situación de los productores también los vuelca más a invertir en los segmentos más equivalentes a medicamentos, como los curasemillas y los funguicidas.

Por otro lado, las campañas de concientización sobre el cuidado de los suelos que están desarrollando el INTA y otras organizaciones del sector también está estimulando el uso de fertilizantes. Así, mientras en 2002 este segmento generó cerca de u$s 420 millones, y proyecta cerrar este año con ventas de entre u$s 450 millones y u$s 500 millones.

La urea, que acapara alrededor de la mitad de este mercado, proyecta cerrar el año con ventas de hasta 880.000 toneladas, un 23% más que durante el atípico 2002 y un 15% más que en 2001, según Arnoldo Girotti, titular de Profé

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