Lavagna le pidió a la gente que apoye la fuerte quita a la deuda

Defendió la quita de 75% y dijo que si se acepta el reclamo de los acreedores, se afecta el crecimiento y se compromete la continuidad de los planes sociales. Solicitó encolumnarse detrás de su propuesta.

Por
30deOctubrede2003a las08:15

Annabella Quiroga. .
aquiroga@clarin.com

Con el plan para hacer frente a la reestructuración de la deuda, Argentina podrá crecer y atender los problemas sociales. Con este argumento Roberto Lavagna intentó ayer convencer a los argentinos de que se encolumnen "unánimemente" tras la propuesta de quita del 75% sobre los bonos en default. Así, el ministro busca conseguir puertas adentro la comprensión que hasta ahora le niegan los acreedores.

Para Lavagna el eje de la discusión "no es si son 30 años de plazo, el 75% o cinco bonos". Según él la pelea pasa por definir "si hay que generar un superávit de 3 puntos o si hay que generar el doble como quieren los acreedores". Y subrayó que si el su perávit fuera del doble al comprometido, "quiere decir que todos los argentinos vamos a empeorar la situación, sobre todo los planes sociales". Entonces fue contundente: "Esto el gobierno lo rechaza absolutamente, no nos vamos a mover del 3%".

Lavagna aprovechó el "aire" para recordar que si se quiere mantener un ritmo de crecimiento del PBI —este año superaría el 7%— es necesario no ceder ante las presiones de los acreedores. Y de paso recordó que "ya se crearon 800.000 puestos de trabajo genuinos". Sostuvo también que ya están entrando inversiones. "Los inversores van a donde hay buenos negocios", terminó.

Todo esto fue un día después de la presentación de los distintos bonos que se le ofrecerán a los acreedores. El ministro reafirmó que el nivel de la quita será del 75% y que el ahorro fiscal del 2004 para pagar la deuda será del 3% del PBI.

Al mediodía por Radio América y a la tarde por Telefé, el ministro quiso explicarle "a la gente" la reestructuración de la deuda. Según Lavagna, con el acuerdo de un superávit del 3% la Argentina podrá "pagar sin afectar la actividad interna, planes sociales y capacidad de obra pública".

Para Lavagna es necesario que la sociedad se ubique "unánimemente" detrás de la reestructuración. La frase sonó como un pedido de auxilio.Hasta ahora, los acreedores le dieron la espalda a la quita y en el gobierno intentan lograr al menos el mayor consenso interno posible para evitar que la estrategia fracase.

A la espera de ese apoyo, Lavagna se dedicó a fustigar las versiones que hablan de un replanteo en la estrategia. "La propuesta es la misma desde que se hizo: es 75% no es ni 92% ni 40%". Con esto buscó contrarrestar las especulaciones de los analistas económicos que calculan que tomando en cuenta la extensión de los plazos de pago y la reducción de las tasas de interés que tienen los futuros bonos, la quita, a valor presente, sería aún mayor.

Y de paso, mandó la señal de que el Gobierno no está dispuesto a negociar, aunque para los analistas resulta difícil de creer tal intransigencia (ver página 4).

Para los acreedores el 3% del PBI es insuficiente para enfrentar la reestructuración. De hecho, el gobierno admite que ese ahorro fiscal alcanza para cumplir con el pago de los intereses de la deuda que no está en default: las obligaciones con el FMI, el Banco Mundial y el BID y el pago del rendimiento de los Boden, los títulos que los ahorristas locales recibieron tras la pesificación.

En busca de apoyo el ministro intentó sumar hasta a los jubilados, al decir que es "un cuento" que la quita los afecte. "Una cosa son los jubilados actuales y los que se jubilarán a mediano plazo, y otra las AFJP, que son e

Temas en esta nota