El equipo humano en la empresa rural

Si analizamos los cambios que se han producido en las últimas décadas a nivel técnico, político, social, económico, climático, en los ámbitos local, regional y global, coincidiremos en que las palabras cambio, incertidumbre, riesgo y competencia sintetizan bastantes de las condiciones que vive y vivirá nuestro negocio en el futuro.

01deNoviembrede2003a las11:05

El objetivo de la nota es plantear los desafíos que enfrentan los recursos humanos de la empresa rural, ya que son las personas las que resuelven problemas, y las que deberán adecuarse lo antes posible a las reglas del juego de un negocio que exige cada día más profesionalización.

Analicemos brevemente qué pasó con algunos "jugadores" de este negocio:

Los operarios trabajaban en sistemas de producción extensivos, resolviendo problemas simples, aplicando procesos rutinarios, en tareas manuales que no exigían conocimientos muy profundos ni específicos.

La inversión en tecnología era relativamente poca lo que limitaba los riesgos, las cuentas cerraban más o menos bien y no hacía falta dedicar tiempo a la capacitación.

Los empresarios que funcionaban más como "patrones" y que lograron hacer crecer sus empresas fueron descubriendo que merced a la mayor cantidad de áreas a cubrir, el tiempo que antes les sobraba ahora no les alcanza , y que no tienen en quien delegar o si tienen, no quieren o no saben cómo hacerlo.

Las decisiones cotidianas los abruman, y si no organizan correctamente el uso de su tiempo, las cosas se les empiezan a escapar de las manos.

De hecho, muchos añoran los viejos buenos tiempos en que se vivía más tranquilo (pero se olvidan de que manejaban empresas mucho más chicas).

Los mandos medios (Capataces, encargados) se encargaban de hacer cumplir las órdenes de los patrones, mandando y controlando sin más ni más.

Hoy los requerimientos para manejar una empresa mediana o grande cambiaron y aumentaron las exigencias por parte de todo el personal de la empresa, incluido el empresario.

Hoy los verbos que definen el accionar del empresario pasan por: percibir el escenario, interpretar tendencias, anticipar riesgos, planificación, organizar y administrar el uso de sus recursos, y decidir el mejor camino a seguir en cada caso.

Los mandos medios hoy deben, organizar al personal a su cargo, ejecutar las tareas encomendadas, supervisar el trabajo, registrar los datos y generar información, capacitar a sus colaboradores y prevenir los riesgos que pudieran afectar a la gente y los recursos de la empresa.

Los operarios a su vez deben, entender los procesos productivos, no solo cómo sino porqué hacen las cosas, lo que implica aprender y ejecutar correctamente las tareas encomendadas, controlarlos avances que se logran, medir, tomar datos y prevenir los posibles riesgos que puedan detectar en su trabajo cotidiano y que atenten contra la eficiencia general de la empresa.

¿Y con las familias que pasó?

Pasó otro tanto, y vemos como las empresas apoyadas en los proyectos unipersonales, donde el padre decidía lo que creía mejor para todos y los demás miembros de la familia se limitaban a obedecer, donde muchas veces nos encontramos con hijos educados para integrarse más como operarios que como futuros tomadores de decisiones, con falta de organización en la comunicación de la marcha de la empresa, sin objetivos claros, improvisando caprichosamente, van dejando lugar a empresas en las que la familia se alinea detrás de un objetivo común, charlado y negociado en forma conjunta, mientras capacitan a sus sucesores para que sean los futuros tomadores de decisiones que piensen y ejecuten lo mejor para la empresa y la familia.

¿Y qué hará falta entonces para resolver este desfasaje?

Considerar la capacitación y el aprendizaje como una condición permanente, como una necesidad tanto para el empresario como para sus familiares y empleados, ya q

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