¿Dólar fijo?: desde marzo se mantiene entre los $ 2,80 y $ 3

Prevén que el Banco Central lo sostendrá en ese rango por los próximos 60 días como mínimo.

11deNoviembrede2003a las08:57

Hace ocho meses que la Argentina tiene prácticamente un tipo de cambio fijo. Desde fines de marzo pasado, el dólar libre no supera el precio de venta de 3 pesos.

La estabilidad del mercado cambiario se debe a que hay una fuerte oferta de dólares por parte de los exportadores y una demanda local acotada. En primer lugar, porque hay menos exportaciones y, en segundo término, porque el Estado no paga deuda externa y por lo tanto no demanda dólares.

Por esta razón el Banco Central, que preside Alfonso Prat-Gay, debe intervenir diariamente en el mercado cambiario comprando los excedentes de dólares para evitar que caiga más el precio. Está comprando divisas a un ritmo de 30 millones de dólares diarios. En la primera semana de noviembre, el Central ya compró 120 millones de dólares (ayer sumó otros 30 millones). Jorge Avila, economista del CEMA, llegó a definir esta situación como «una convertibilidad sucia».

El Banco Central está llevando a cabo una estrategia de ciclos, alternando bimestres o trimestres expansivos con otros contractivos. Es decir, va administrando la expansión monetaria, producto de la compra de divisas con el objetivo de mantener bajo control la inflación.

Al analizar el balance cambiario (registra las ventas y compras de dólares por el cobro o pago de operaciones) elaborado por el Central queda claro que el mercado cambiario local está comandado por la oferta. El superávit comercial cambiario supera los 10.000 millones de dólares como resultado de la liquidación de exportaciones por 19.000 millones y pago de importaciones de aproximadamente 9.000 millones.

Según un informe de M&S Consultores, un cuarto de este superávit (2.500 millones de dólares) fue demandado en términos netos por el propio sector privado. «La mayoría se utilizó para pagar intereses de deudas (casi 1.800 millones de dólares), pero se cancelaron préstamos por más de 900 millones de dólares, se remitieron utilidades por 650 millones de dólares y se pagaron servicios reales por más de 250 millones de dólares», explica el informe. «Como contrapartida hubo ingresos por inversiones por 1.000 millones de dólares.»

De los restantes 7.500 millones de dólares, poco menos de la mitad (3.200 millones de dólares) fueron comprados por el sector privado como demanda de atesoramiento (efecto colchón). «Esta dolarización de los portafolios de las personas y las empresas ha tenido vaivenes en lo que va del año», señala M&S ya que entre enero y mayo se demandaban en promedio 500 millones de dólares mensuales, entre junio y agosto el promedio de compras bajó a 100 millones de dólares por mes, y en setiembre la demanda de dólares volvió a superar los 400 millones de dólares.

«Los restantes 4.200 millones de dólares fueron comprados por el sector público, la mayoría (3.900 millones) por el Banco Central para apuntalar la cotización del dólar. Los restantes 300 millones de dólares los compró el Tesoro con parte de su superávit primario para hacer pagos al exterior.»

«El ritmo de las compras fue casi la contracara de la dolarización», afirma M&S.

La proyección del último trimestre muestra un superávit comercial cambiario que podría superar los 2.400 millones de dólares mientras que la demanda privada no llegaría a los 700 millones de dólares. «Esto implica que quedarían casi 1.800 millones de dólares para repartir entre la demanda por dolarización y el Banco Central», pronostican.

Para el bimestre noviembrediciembre se espera un superávit comercial menor (500 millones de dólares mes promedio), de modo que sólo si la demanda para atesoramiento es baja, las compras del Central serán inferiores a las de octubre (más de 450 millones de dólares).

A pesar de la menor capacidad

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