Europa aceptó discutir la apertura del mercado agrícola

Al paso del ALCA, Mercosur y la Unión Europea buscan llegar a un acuerdo en el 2004. Los dos bloques convinieron una agenda de negociaciones finales, que comenzarán en diciembre. Esperan un buen término en octubre próximo.

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13deNoviembrede2003a las08:35

Al paso del ALCA, Mercosur y la Unión Europea buscan llegar a un acuerdo en el 2004. Los dos bloques convinieron una agenda de negociaciones finales, que comenzarán en diciembre. Esperan un buen término en octubre próximo.

La presión política esta vez jugó a favor y el Mercosur y la Unión Europea destrabaron las negociaciones para firmar un acuerdo de libre comercio que se encontraban empantanadas desde el fracaso de la ronda de la OMC, en Cancún.

Los cuatro ministros negociadores del Mercosur y el comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, convinieron ayer trabajar en una agenda de seis reuniones birregionales, que comenzarán en diciembre, en Bruselas, y concluirían con un encuentro ministerial en Europa de los representantes de los dos bloques en octubre del 2004, donde está previsto que se cierre trato.

Lamy mostró en la reunión que la UE no está dispuesta a conceder acceso a mercado en los sectores de la economía que son atractivos para el Mercosur, es decir, bienes agrícolas y agroprocesados, según explicó el secretario de Comercio, Martín Redrado, que representó a la Argentina en la reunión.
Los mecanismos de acceso a mercado deberán ser “creativos” e interrelacionados con el avance de las negociaciones de la OMC.

Así, el Mercosur se comprometió a encontrar el formato de negociaciones que posibilite que la apertura de mercado o cuotas que el bloque obtenga en sectores sensibles no se duplique si los Quince aumentan la apertura de su economía en la ronda multilateral. “Acordamos generar mecanismos creativos, como baja de aranceles o cambios en la Cuota Hilton para los productos del Mercosur”, aseguró Redrado.

Elemento de presión

La señal de que las negociaciones del ALCA se encaminarán a un acuerdo de libre comercio continental en el 2005 que dio la reciente minicumbre de representantes de Comercio que se realizó en Washington actuó como un elemento de presión para destrabar las negociaciones.

Los Quince no pueden darse el lujo de retrasar un acuerdo con el Mercosur si los Estados Unidos están avanzando para cerrarlo.

Además del “efecto ALCA”, en la UE pesan los tiempos de los mandatos de los negociadores. La fecha de octubre, dispuesta para el cierre del acuerdo birregional, es un mes antes de que concluya la gestión de Lamy.

En la UE le hicieron sentir al prestigioso funcionario de origen francés la responsabilidad por el fracaso de Cancún. Por eso, Lamy tiene la necesidad política de destrabar el acuerdo con el Mercosur y lograr el entendimiento que permita el desembarco de los Quince con una asociación estratégica con el bloque sudamericano.

No sólo la UE mostró una posición conciliadora: también Brasil, representado por Celso Amorim, dio señales positivas y aceptó discutir las compras gubernamentales.

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