La salida del default: primera reunión con acreedores argentinos

Fuerte rechazo local a la quita del 75%. Ante Nielsen, bonistas afirmaron que se trata de una "expropiación". Unos 100 ahorristas se reunieron con el secretario de Finanzas en el Banco Nación. Hubo airadas quejas por la "inequidad" de la propuesta oficial. El Gobierno lanzará su oferta a fines de enero próximo.

13deNoviembrede2003a las08:52

"Hagan algo por nosotros. Estamos de rodillas..." Desgarrado, el hombre de mediana edad estaba hundido en su silla, pero sus gritos se escucharon en todos los rincones del amplio auditorio del Banco Nación. Su ruego se dirigía a cuatro funcionarios que intentaban explicar por qué el Gobierno aplicará una quita del 75% a la deuda pública en la renegociación que se lanzará formalmente a fines de enero próximo.

Bronca, enojo, gritos, desesperación y pocas ganas de resignarse a haber perdido tantos ahorros en tan poco tiempo fueron las sensaciones que predominaron entre unos 100 ahorristas argentinos que depositaron su dinero en bonos del país y que ayer rechazaron en forma tajante la propuesta del Gobierno lanzada en Dubai hace dos meses.

Durante unas dos horas, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, mantuvo el primer encuentro público con los acreedores argentinos en Buenos Aires, organizado por la Asociación de Ahorristas de la República Argentina (AARA).

Jubilados, estudiantes, amas de casa, profesionales, jóvenes y adultos se congregaron para poder expresarse sin tapujos ante el funcionario de mayor rango técnico del Gobierno, que negocia una deuda de US$ 88.000 millones. Un 38% de esos pasivos pertenece a ciudadanos argentinos que invirtieron en títulos dentro del país; otro 10%, a argentinos que tienen sus tenencias en el exterior, según informó Nielsen con el mismo tono tranquilo que intentó mantener durante toda su exposición, que sólo abandonó cuando le reclamaron airadamente que "el Gobierno meta presos a todos los corruptos y que haga una reforma política para bajar gastos y pagarles más a los bonistas".

"Sólo soy el secretario de Finanzas del Gobierno", sentenció, acompañado por su equipo: el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla; el director de la Oficina de Crédito Público, Federico Molina; el director de Financiamiento, Norberto López Isnardi, y sus principales asesores, sentados en la primera fila de un auditorio que albergaba un encuentro colmado de expectativas.

A las 17.15, los socios de AARA se congregaron en la planta baja del edificio del Nación sobre la avenida Rivadavia. Dialogaban entre ellos en voz baja, a la espera de la autorización para subir al primer piso. Por la escalera y por los ascensores marcharon 15 minutos después, dispuestos a hacerse escuchar. A las 18.06, Nielsen ingresó, cuando casi todas las filas del salón estaban ocupadas. Los murmullos aumentaron, aunque Marta Zurbano, de AARA, pudo arrancar afirmando que para los bonistas el plan es una "expropiación sin justa causa".

Todos a juicio

Luego, el titular de la entidad, Ernesto Bodenheimer, redobló la apuesta al anticipar a los gritos que "todos los bonistas van a ir a juicio". Nielsen pudo desarrollar su presentación sin interrupciones durante unos 20 minutos. Antes que nada, destacó que "en los últimos días hay una sensación de normalidad, que tiene un aspecto positivo porque trae más consumo, pero incluye otro negativo, porque la gente se olvida de quiénes son los responsables de esta deuda total de US$ 185.000 millones".

En el único momento en el que se alejó de su libreto técnico, el funcionario responsabilizó a "los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa" por no haber abandonado en 1997 la convertibilidad y no haber reestructurado la deuda con una quita del 30%. "La oportunidad fue en 2001 y se perdió con el dinero del FMI."

Luego, durante unos 90 minutos, todas fueron quejas, que apuntaron a cuestionar la "inequidad" del plan oficial. Hombres y mujere

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