Poscosecha en el menú agrícola

Si la mira está puesta en lograr, más temprano que tarde, una producción agrícola de 100 millones de toneladas en el país, el ajuste de los planteos para minimizar las pérdidas en cosecha y poscosecha son aspectos que técnicos y productores deberán seguir de cerca.

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14deNoviembrede2003a las07:43

Apoyado en su brazo extensionista, y en un mayor presupuesto, el Inta pondrá en marcha a comienzos del próximo año próximo un nuevo proyecto que apunta a reforzar estos ítems.

En una versión más actualizada, y ampliada en este caso al almacenaje de granos, respecto de lo que fue a comienzos de la década pasada el Propeco (Programa de eficiencia en cosecha), el nuevo proyecto también tendrá como sede a la estación experimental del Inta Manfredi. Desde allí, los técnicos Mario Bragachini, a cargo del área de cosecha, y Cristiano Casini, responsable de poscosecha, coordinarán las tareas que se realizarán en nueve experimentales de todo el país.

Grano por grano

Además de los cultivos extensivos (soja, maíz, girasol, sorgo y trigo), cada unidad trabajará sobre las producciones regionales. De la misma forma que Manfredi lo hará con el maní, el Inta Concepción del Uruguay trabajará en eficiencia en la cosecha y almacenaje del arroz, por ejemplo.

“Durante el año próximo, el Inta recuperará una actividad de investigación, desarrollo y difusión de tecnología sobre eficiencia de cosecha de cereales y oleaginosas. A ello se suma la poscosecha, dado que en la actualidad el productor almacena aproximadamente el 50 por ciento de sus granos en chacra”, explicó Mario Bragachini, durante una charla con La Voz del Campo.

En su génesis, el programa apunta a disminuir los actuales niveles de pérdidas tanto en cosecha como en poscosecha. Para los próximos cinco años, la apuesta es reducir su incidencia en un 20 por ciento, a partir de la tarea conjunta del Inta y de la actividad privada, representada por productores, técnicos, contratistas, acopiadores, transportistas.

Lo que queda en el campo

Con un parque de cosechadoras que todavía está lejos del nivel de reposición que requiere para alcanzar eficiencia, la cantidad de granos que queda en los lotes por deficiencias en la recolección es significativa.

El Inta calculó que los niveles de pérdidas durante la cosecha de los cinco principales cultivos llegan a 725,6 millones de dólares al año. Si a esto se le agregan los problemas en poscosecha (que suman otros 812 millones de dólares) los productores dejan de ganar 1.537 millones de dólares al año.

“La reducción de un 20 por ciento significaría un incremento productivo para el país de 308 millones de dólares al año”, destaca Bragachini. En la actual cosecha de trigo se podrían recuperar unos 20 millones de dólares, lo que representa el valor comercial de 180 cosechadoras nuevas, o 580 tractores.

El objetivo es mejorar la calidad del grano cosechado. Para ello, se deben evitar los deterioros de precosecha (hongos e insectos), por retraso y exposición prolongada a las condiciones climáticas adversas (lluvias, temporales), luego y durante la cosecha; mejorar la capacitación para lograr una eficiente regulación de los elementos de trilla, limpieza (retorno), y movimiento dentro de la máquina por norias y sinfines.

Para Bragachini, el productor debe evolucionar en su concepto de productor de cereales y oleaginosas, a productor de alimentos de calidad.

“El trigo, maíz, soja, sorgo y girasol finaliza en la cadena de valor, y conforman un alimento humano o animal, con o sin transformación previa. Por lo tanto, los alimentos deben ser sanos, nutritivos y sin contaminantes de ninguna índole. El productor, que mediante el ajuste de la cosecha y poscosecha logre productos de calidad superior a la media, agrega valor a la cadena”, explicó.

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