Coninagro: el eslabón díscolo de la cadena

La entidad de los cooperativistas advirtió sobre el peligro de “institucionalizar” esta forma de representación. También, sobre el papel de las organizaciones técnicas.

14deNoviembrede2003a las08:18

"No estamos de acuerdo en formalizar o institucionalizar la cadena agroalimentaria como representación única del complejo agropecuario”, señala un comunicado de Coninagro, con la firma de su presidente Mario Raiteri. La pregunta que subyace en el mensaje de los cooperativistas es: ¿tienen todos los eslabones de la cadena la misma fortaleza o existen asimetrías que hacen que ciertos intereses pesen más que otros?

Raiteri sostuvo, en conversación con Infochacra, que su experiencia en esto de conciliar intereses en la integración vertical le indica que es una tarea sumamente compleja. Ya les sucedió en Coninagro, cuando la pesificación y posterior dolarización de las deudas por insumos, a comienzos de 2002, mostró intereses contrapuestos entre los productores rurales por un lado, y las cooperativas que habían dado los productos por el otro. “Tenemos autoridad para expresarnos sobre la tan promocionada y magnificada ‘cadena agroalimentaria’”, sostiene el comunicado.

Foco en la cadena

Precisamente, la actual gestión del secretario Miguel Campos ha privilegiado la formación de los denominados foros o cadenas por producto. Ya impulsó la de los porcinos, la forestal y la de cítricos, y ve con simpatía el desarrollo de otras como la de girasol, la recientemente lanzada de maíz y la de la soja, que está por venir en cualquier momento. La idea es sencilla: que los actores que participan de un negocio se integren en un ámbito de discusión, para convertirse en interlocutores del sector público, con un discurso unificado.

“La cadena podría constituir el argumento político para no dar respuestas a reclamos puntuales por la falta de representatividad global de un sector que defiende sus legítimos derechos”, apunta el comunicado en referencia a que la representación del sector productivo podría quedar distorsionada en estos espacios. “Si se institucionalizara una organización superior a la de los productores, el gobierno podría decir, ante la aparición de un problema, ‘arréglense entre ustedes, porque para eso son una cadena’”, opinó Raiteri.

También preocupa a los cooperativistas la injerencia de organizaciones técnicas (léase Aapresid, la organización que promociona la siembra directa) en cuestiones consideradas de carácter gremial. “Si pretenden tener actividad gremial, que se adecuen al sistema vigente”, dicen en Coninagro.

“Descalificar a la dirigencia por su falta de representatividad es lo mismo que atacar a los partidos políticos con igual argumento. La respuesta es, entonces, que participen en estas organizaciones o que creen las suyas propias, pero para jugar en el terreno de lo gremial en vez de presentarse como de carácter técnico”, agregó el presidente de Coninagro.

Convivir sí

Tanto esta entidad como Federación Agraria no se integraron con el reclamo de los exportadores respecto del cambio en el régimen de cálculo del Impuesto a las Ganancias, recientemente aprobado por el Congreso nacional. Coninagro, con la Asociación de Cooperativas Argentinas como una de sus asociadas, criticó la medida, pero no formó parte de la solicitada que sacaron aceiteros y exportadores de granos donde sí estuvieron CRA y SRA. Federación Agraria, por su parte, se alineó con el gobierno, haciendo la salvedad que era en pos del apoyo a la lucha contra la evasión.

Estas posturas divergentes solamente en el plano de la representación rural se multiplicarían si se integrasen en una organización superior todos los actores de una cadena de producto. “Si fuera tan sencillo, ¿por qué no pudimos institucionalizar una sola entidad de productores?”, se preguntó Raiteri. “Verticalmente, podemos convivir y converger ante

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