La soja, ¿solución o problema?

Cada vez que tenemos una solución, nos inventamos un problema. Según Marcelo Muniagurria, vicegobernador de Santa Fé, esta es una de las características de muchos argentinos. Y enrola entre ellos a Mario Cafiero, autor de un proyecto de ley para frenar el "alarmante" crecimiento de la soja en el país.

15deNoviembrede2003a las08:10

"Cada vez que tenemos una solución, nos inventamos un problema". Según Marcelo Muniagurria, vicegobernador de Santa Fé, esta es una de las características de muchos argentinos. Y enrola entre ellos a Mario Cafiero, autor de un proyecto de ley para frenar el "alarmante" crecimiento de la soja en el país.

A los del campo se les pusieron los pelos de punta, porque sospechan que atrás de la iniciativa de Cafiero hay algo más. Cafiero es del ARI, cuya titular Elisa Carrió ya expresó varias veces su fobia a la soja, oponiéndose a que se la emplee en los planes alimentarios destinados a los carenciados. "Tienen que comer carne, no soja", sostuvo con insistencia. Cafiero quiso consolidar esa línea, al intentar llevar adelante un proyecto de ley que prohíbe que las mujeres embarazadas y los niños menores de cinco años consuman soja. Ya en su momento lograron que Chiche Duhalde, que en su casa come mucha soja junto a sus hijos, tuviera que dar marcha atrás con la idea de usar esta herramienta para combatir el hambre y la desnutrición, en los momentos tan críticos que le tocaron.

En aquel momento (2001), la Argentina produjo 28 millones de toneladas. Decíamos en aquel momento que la Argentina ostentaba la mayor producción de proteína de soja per capita del planeta. Y que entonces el hambre en la Argentina era una cuestión obscena. Alcanzaba con el 1 por mil de nuestra soja para atender las urgencias nutricionales de un millón de personas, y por suerte hubo mucha soja donada. También por suerte, la producción subió en dos años a 37 millones de toneladas. Como somos 37 millones, la producción per capita subió a ¡una tonelada por habitante!. Significa que hay más de 3 kilos de soja por día y por persona. Pero en lugar de aprovechar este maná que por alguna razón Dios sigue haciendo llover sobre nosotros, nos organizamos para "encontrar un problema".

Cafiero sostiene que el objetivo de su proyecto de ley no es aumentar la recaudación fiscal, sino crear un fondo fiduciario, administrado por los productores, para que se fomenten otras producciones. Pero también sostiene que esas producciones fueron castigadas por el crecimiento de la soja. En Telenoche Investiga también se emitió un informe en el que se achaca a esta oleaginosa colonizadora la responsabilidad por la erosión de los campos. Y metiendo en el medio a un técnico del INTA, que aparece en una de esas cárcavas "modelo 80", cuando el absurdo de las retenciones impedía la llegada de la agricultura moderna. Sólo producíamos a base de un Zanello que tiraba muchas rejas de arado. Fierro y fierro para hacer harina al campo. Ni un kilo de fósforo, barbecho "limpio" para quemar materia orgánica y mandar CO2 al aire. Hoy tenemos los mejores herbicidas del mundo, tenemos la soja resistente, se terminaron las malezas y se detuvo la erosión. Se gasta menos energía por hectárea, se captura CO2 del aire, se repone el fósforo, y se logra más fijación de nitrógeno por simbiosis por cultivos más limpios y rendidores. Y se genera mucho más valor.

Si la soja desplazó algo, fue a la ganadería más retrógrada, que nunca va a poder competir con la agricultura moderna. Sobre todo si seguimos con la aftosa, que hace que un novillo en la Argentina valga la tercera parte que en los EE.UU. Pero Miguel Chasco nos explica en las páginas centrales como una empresa agrícola tradicional está creciendo fuerte en ganadería. En el CREA Lincoln, tambero, las tierras son de aptitud agrícola. Y sin embargo en estos años de crisis la producción y el número de vacas se mantuvieron estables. El país no se queda sin lech

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