Al ritmo de la reactivación

A partir del buen momento agrícola, las empresas consolidan el crecimiento con inversiones, mayor producción y ventas; además amplían los establecimientos e incorporan tecnología y mano de obra.

15deNoviembrede2003a las09:20

ARMSTRONG, Santa Fe.- La reactivación en la fabricación de maquinaria agrícola iniciada el año último sigue siendo la consecuencia de la mejora en la rentabilidad que tiene el productor agropecuario desde la salida de la convertibilidad.

La modificación del tipo de cambio registrada en 2002, la pesificación de las deudas del productor y las cotizaciones de los granos mejoraron sus ingresos.

Directivos de pequeñas y medianas empresas (pymes) dedicadas a la fabricación de maquinaria agrícola de la región ratificaron este buen momento, pero advirtieron que se trata de una coyuntura muy particular. Hablaron de crecimiento, inversiones, proyectos y de incorporación y capacitación de personal. Pero nadie calla su queja ante las retenciones y la falta de crédito (como se informa por separado).

"Hace dos años tenía el taller limpio, ordenado, recién pintado y en silencio y quietud. Hoy lo tengo desordenado, con viruta y recortes de chapa por todo el piso, las paredes ya no están impecables; el ruido es infernal y la gente va de aquí para allá. Es que hace dos años no teníamos trabajo, y ahora, en cambio, no damos abasto", fue la paradoja que aplicó Hugo Aldo Legizamón, del departamento de Comercialización de Metalúrgica CELE, de Armstrong, Santa Fe, ubicada a casi 400 kilómetros de la Capital Federal.

"Nosotros somos un taller", define con humildad Leguizamón, mientras recorre el galpón de 3000 metros cuadrados, que piensa ampliar en unos 700 u 800 metros cuadrados.

"También pensamos incorporar tecnología y montar una cabina de pintura. Pensamos invertir unos 300.000 pesos, y como siempre lo hemos hecho, con capital propio", dijo Leguizamón.

Con un plantel de 34 personas están produciendo 120 unidades por mes, pero están sobredemandados y entregan con 60 días de demora.

Cerca de allí está la fábrica ERCA, que industrializa sembradoras de grano fino y grueso, en directa y en convencional.

En su oficina de un primer piso, el gerente, Ricardo Daniel Lisandron, cuelga una comunicación telefónica para atender otra en su celular. Así sucesivamente mientras intenta hablar con este cronista. Al mismo tiempo ingresan en varias oportunidades sus colaboradores para pedir instrucciones para cerrar una operación. De reojo consulta por Internet las cotizaciones de la soja para concretar una venta por canje.

"Estamos en el mejor momento de la empresa. Desde abril de 2002 que trabajamos a full... Empezamos el año vendiendo 18 máquinas por mes y ahora llegamos a 26", señala Lisandrón sentado frente a un escritorio tapado de papeles y anotaciones.

El año pasado se incorporaron 10 de los 60 empleados que tiene la firma, explicó el empresario.

Además ERCA está exportando desde hace cuatro años a Uruguay y desde el año pasado, repuestos a España. El 90 por ciento de las operaciones se concreta al contado "lo que da la posibilidad de reinvertir, pero estamos dando fecha de entrega para 2004", dijo Lisandron. Se están proyectando refacciones en la planta industrial, que tiene 7000 metros cuadrados y la construcción de una nueva de 1500.

También en Armstrong está la firma Crucianelli que produce sembradoras de granos gruesos y finos en convencional y directa.

"Gracias al impulso del principal cultivo del país (la soja) se facilitaron este año las operaciones por medio del canje", expicó su director, Armando Santos Dalmagro.

El directivo agregó que en 1997 la producción de sembradoras era de 250 unidades anuales "y ahora llegamos a las 500". Apuntó que toda la producción se distribuye en el país y se están haciendo algunos ensayos con vistas a la exportación a Chile.

"En los últimos meses se invirtieron

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