Los campos, al precio récord de 1998

El alza sedujo también a compradores que no tienen relación con el negocio, ante la falta de alternativas de inversión. Hay poca oferta y la demanda se volvió selectiva.

19deNoviembrede2003a las14:47

La compra de campos productivos resultó ser la inversión en real estate que mejor resistió la salida del 1 a 1: hoy los precios en dólares están cerca de los valores récord que se pagaban en 1998, antes del inicio de la recesión. El precio de la tierra destinada a la actividad agropecuaria está un 40% por encima del nivel promedio de la convertibilidad, y un 50% si se lo compara con noviembre de 2002. Así, el dueño de campos no sólo conservó el valor de su activo en la moneda estadounidense, sino que lo duplicó en comparación con el tenedor de otro tipo de propiedades.

En rigor, la recuperación del negocio rural fue mayor, dado que los precios se habían derrumbado cerca del 15% en 2001 con la incertidumbre y otro 25% con la devaluación. Recién a partir del segundo semestre del año pasado comenzaron su ritmo ascendente.

La explicación del alza es simple. “Está atada a la recuperación del sector agropecuario, a los buenos precios que tiene la soja, el trigo y el maíz. Esto impulsó los valores”, explica Pedro Nordheimer, presidente de la empresa de ventas de campos que lleva su nombre.

El cultivo del momento

Cristian Beláustegui, director de Compañía Argentina de Tierras, coincide en que el alza está motivada por la rentabilidad de la agricultura, especialmente por la soja. “Como es un cultivo menos exigente en suelos, hoy se está sembrando en zonas que antes eran marginales para el agro, como Santiago del Estero, Chaco y Salta”, agrega.

Los especialistas coinciden en que el valor de los campos en las zonas maiceras y sojeras por excelencia –como el norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Córdoba y Santa Fe– cotizan hoy a 4.500 dólares la hectárea, mientras que en enero de este año, se pagaba u$s 3.000 por hectárea.

Según explican, los valores de las tierras destinadas a la actividad ganadera subieron por arrastre. “La hectárea en un campo de cría cuesta hoy u$s 650 –un 44% más que a comienzos de 2003– con una receptividad de 0,65 vacas por hectárea”, señala Beláustegui. En tanto, los campos intermedios, donde se puede hacer agricultura y ganadería, valen cerca de u$s 2.000 la hectárea. Las zonas más buscadas son las maiceras y sojeras, como Venado Tuerto, sur de Córdoba, sur de Santa Fe y Entre Ríos.

La buena racha de la soja no es el único motivo por el cual los inversores se volcaron a la compra de tierras. “La licuación de deudas del sector agropecuario producto de la pesificación y el aumento de la rentabilidad por el impacto devaluatorio han erigido a la producción agrícola-ganadera en un sector atractivo como inversión”, agrega José Rozados, especialista en real estate y titular de reporteinmobiliario.com. Y agrega que este fenómeno se consolidó aún más “teniendo en cuenta la baja de las tasas de interés nacionales e internacionales y la falta de alternativas de inversión en nuestro país”.

Según el ejecutivo, esta combinación provocó que una importante cantidad de capital disponible se inclinara por inversiones en el sector agropecuario y a la compra de lotes con aptitud productiva.

“Lo que se da es un fenómeno raro, hay disponibilidad de dinero porque la gente se cansó de tenerlo en el colchón, en un banco del exterior o en una caja de seguridad, y eso determinó un gran retorno de capitales argentinos”, dice Augusto Gómez Romero, de Larigan Campos.

Rentabilidad del 5%

Según Nordheimer, la buena rentabilidad del campo sedujo a muchos inversores no vinculados con el sector y que deciden comprar para luego arrendar. “Quien tiene dinero disponible y lo coloca en Estados Unidos o Suiza recibe una rentabilidad anual del 1%, mientras que el alquiler del campo gener

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