EE.UU. mira a Irak como oportunidad de negocios

La secretaria de Agricultura norteamericana recorrió la región con la idea de desarrollar ese mercado para los commodities agrícolas de su país: trigo y granos forrajeros.

21deNoviembrede2003a las10:23

La semana pasada, Walter Cellario, presidente de operaciones de Sparks para América latina, decía en estas páginas que los Estados Unidos iban camino o se convertirían en los proveedores naturales de Asia Central. Mientras Cellario decía eso, la secretaria de Agricultura de los Estados Unidos, Ann Veneman, realizaba una gira por Afganistán, Uzbekistán e Irak. Fue la segunda funcionaria de la administración Bush en ir a la región tras la derrota de Saddam Hussein, junto con el secretario de Comercio.

De regreso, la funcionaria fue muy concreta frente a los periodistas: “Los Estados Unidos perseguirán agresivamente oportunidades comerciales para sus exportaciones trigueras en Irak.”

Sucede que los norteamericanos eran los grandes proveedores de trigo a ese país hasta la primera Guerra del Golfo, con ventas anuales de commodities agrícolas por valor de mil millones de dólares.

A partir de la ruptura de las relaciones, fueron los australianos quienes ocuparon la plaza dejada por quienes hoy son sus socios en la aventura militar a ese país. Bajo el programa Oil for Food de las Naciones Unidas, el Australian Wheat Board concretó ventas anuales por valor de unos 480 millones de dólares.

Pero durante el 2003, el AWB siguió haciendo negocios con Irak, lo que en un punto irritó a los norteamericanos.

El sitio de la US Wheat Associates refleja ese malhumor. Es que en septiembre de este año trascendió que los australianos habían renovado los contratos de provisión de trigo, sin cambios en el precio. ¿Cuál era el problema? Que en diciembre, Irak y Australia habían fijado un precio de 280 euros por tonelada, que a la paridad actual entre el dólar y la moneda comunitaria significaría unos 310 dólares por tonelada, cifra que los norteamericanos califican como “exorbitante”.

Estos contratos valieron pedidos de informes de senadores, tanto republicanos como demócratas, al gobierno federal. Para los productores trigueros norteamericanos, los australianos encontraron una mina de oro “a expensas del pueblo iraquí”, que -claro- quisieran también explotar ellos.

Explicaciones de vuelta

Veneman dio una serie de conferencias de regreso a los Estados Unidos, difundidas en el sitio oficial del Departamento de Agricultura de ese país. La funcionaria habló de cosas como la reconstrucción de la agricultura en estos países, la ayuda alimentaria, la participación de las mujeres en emprendimientos agroindustriales de pequeña escala, etcétera.

Pero algunos periodistas fueron muy directos al momento de las preguntas. “¿Qué oportunidades tenemos enfrente y cómo los negocios norteamericanos pueden prosperar pero también ayudando al pueblo iraquí?”, le inquirieron a la funcionaria.

En síntesis, Veneman brindó el siguiente panorama para los negocios norteamericanos.

1.- Existe una gran oportunidad en Irak, para la provisión no sólo de trigo, sino también de granos forrajeros, debido al importante consumo de pollo en ese país. Es más, estiman que a medida que mejoren los ingresos de la población iraquí, el consumo se reactivará y se necesitarán más granos y subproductos forrajeros.

2.- Eventualmente, los EE.UU. recurrirían a alguna línea de créditos garantizados para facilitar las importaciones, aunque por ahora, sostuvo la funcionaria, eso sólo está dentro del universo de las posibilidades.

3.- Los contratos en el marco del programa Oil for Food expiran en junio del 2004, con lo cual se espera que a partir del segundo semestre del próximo año Irak se convierta en un mercado competitivo como cualquier otro.

Un tema aparte, que comentó Veneman, es que más allá de las continuas noticias sobre atentados, la

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