Brasil y la harina argentina
Los molinos brasileños, principales compradores de trigo argentino, quieren frenar nuevamente el ingreso de harina.
Mientras arranca la cosecha de trigo, se tensa nuevamente la relación con Brasil, principal mercado para el cereal y su principal derivado, la harina. Los brasileños vienen presionando para quitarle beneficios al trigo argentino, que gracias al Mercosur goza de una preferencia arancelaria que deja fuera de competencia a los demás orígenes. Con distintos argumentos, los molineros brasileños (que necesitan anualmente entre 7 y 10 millones de toneladas de trigo) intentan sistemáticamente la rebaja de los aranceles de importación para el trigo norteamericano, europeo, ucraniano, etc. De esa forma dejarían de ser tan dependientes del cereal argentino. Y al mismo tiempo, y con la misma insistencia, buscan frenar la entrada de harina argentina, que nunca ocupó un lugar significativo en ese mercado.
"Las denuncias de industriales brasileños contra las harinas pre-mezcla de Argentina carecen de fundamento y sólo procuran frenar el ingreso del producto porque tienen miedo" a competir, afirmaron los directivos de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM). "Las denuncias sobre ventajas impositivas y baja calidad de las harinas pre-mezclas argentinas no tienen fundamento y sólo procuran frenar el ingreso del producto porque los industriales brasileños no están acostumbrados a competir", dijo Victorio Brisky, presidente de la entidad.
