Tomar el ejemplo de la soja

El discurso antisoja repiquetea por todos lados, pero los "chacrers" no se distraen: salvo donde no llovió, la superficie cultivada seguirá creciendo, y si el tiempo acompaña el país se verá de nuevo frente a una lluvia de agrodólares el año que viene.

22deNoviembrede2003a las04:34

Como seguirán las retenciones por un año más (el acuerdo con el FMI dice que se eliminarán a partir del 2005), y Kirchner mantiene al cocodrilo en el bolsillo, está asegurado el superávit fiscal. En síntesis, buen pronóstico macroeconómico. Ahora, ¿qué pasa con la meneada sojización? ¿Se cumplirá la amenaza del desierto verde que pintan algunos?.

La expansión de la soja es consecuencia del fenomenal paquete tecnológico amasado para este cultivo en los últimos años. Semillas, agroquímicos, maquinaria, unidos a la expansión de la capacidad instalada de la industria oleaginosa más moderna y competitiva del mundo, instalada a la vera del Paraná. Y potenciada por la hidrovía, que permite llevar los barcos a donde está la carga (y no como antes, la carga adonde están los barcos que por falta de dragado no podían llegar cerca de las zonas de producción).

Todo este poder de fuego se puso a disposición de los productores argentinos, que tuvieron que capacitarse, apuntar y disparar. Ahora la producción de soja está creciendo a un ritmo de 4 millones de toneladas por año. Lo más interesante es que entre las cuestiones que hace unos meses se esgrimían para "alertar" sobre el peligro del boom sojero era el riesgo de que los precios bajaran. Sucedió todo lo contrario. Los precios subieron un 50%. El boom económico de China arrastra los precios de todos los commodities: el petróleo, el cobre, el acero. Y también los fletes. Pero la soja subió más que todos, porque el consumo de proteínas vegetales está en una expansión fenomenal. Y también de aceites. Ahora está la amenaza de una guerra comercial entre EE.UU y China, lo que deprimió los precios de Chicago, pero eso también se puede revertir en favor del Mercosur, (que ya es como región la que más pesa en el mercado mundial de alimentos) como sucedió en su momento con las disputas políticas entre EE.UU. y la ex-URSS.

Por supuesto que sería mucho más interesante que los demás rubros agropecuarios acompañaran la tendencia. Desmitifiquemos un poquito: casi todos los otros productos mantienen su nivel de producción. Si este año hay menos trigo es por culpa de la sequía, y no de la soja. Se sembraron igual más de 6 millones de hectáreas, cuando el récord absoluto fue de 7 millones en 1996. Y si no creció más, fue por la presión de enfermedades cuyo combate aún no está ni consolidado ni generalizado. Hay muchos productores que superan siempre los 60 quintales por hectárea, y algunos ya pasan la barrera de los 80. El mercado se apresta para un salto fenomenal, una vez que se consolide la nueva genética y los modelos de producción intensivos, apoyándose con más fertilización (ver pág. 10 y 11), y el manejo integrado de enfermedades.

El caso del maíz es más llamativo aún. Ha perdido algo de superficie, pero la actual relación de precios soja/maíz hubiera hecho pensar en un "bandazo" mucho más fuerte. Y también pegó fuerte la sequía. Pero lo que se advierte es que los productores quieren mantenerlo a toda costa en la rotación. La irrupción de nuevos materiales de altísimo potencial acortó la brecha tecnológica con los EE.UU. Los Bt son una ayuda fenomental, y abren la posibilidad de las siembras de segunda. Faltaría el RR. Para los miles de productores que mantienen una explotación mixta, con el ganado en los bajos, el maíz Bt de segunda para uso propio (silo de grano húmedo, silo de planta entera, picado en verde, etc.) es una gran oportunidad.

No hay riesgo algunos de "desierto verde". Ni siquiera en las zonas extrapampeanas, donde la soja va colonizando campos de baja productividad. La cuestión no es denostar a la soja, sino t

Temas en esta nota