La hora de los faros largos

Más de 400 productores llegaron al establecimento "San Miguel" con un solo propósito: pensar el futuro.

29deNoviembrede2003a las08:34

No fue una reunión más. A pesar de ser la reunión número 17, los organizadores prefirieron esta vez, sacar la cabeza de la coyuntura y ponerla en dirección al futuro.

Para eso, además de los profesionales locales, convocaron a distintas voces del mismo negocio: empresarios agropecuarios y directivos de algunas compañías proveedoras de insumos.

El lugar elegido fue el establecimiento "San Miguel" perteneciente al CREA Roque Pérez-Saladillo y la Regional Centro II sur de AAPRESID.

El lema: "la agricultura que se viene". Nada más y nada menos.

El menú fue aprovechado por los más de 400 asistentes (entre técnicos y productores) que se llegaron hasta Saladillo.

¿Y qué escucharon? Algunos conceptos como "la agricultura, en el futuro, tendrá tres fuerzas motrices: la productividad y la calidad de la producción, la eficiencia y la responsabilidad". Así lo indicó Emilio Satorre, coordinador de Agricultura de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA).

Respecto de lo primero dijo que "las brechas productivas que aún tenemos que cerrar son suficientemente amplias como para que la agricultura siga incorporando procesos tecnológicos que nos permitan alcanzar esos objetivos. Esos procesos deben venir de la mano de la comprensión de los factores que limitan nuestra producción y desarrollar las tecnologías que permitan eliminar esos factores", destacó el también académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

En este sentido, en los últimos años el CREA Roque Pérez-Saladillo junto con la regional Centro II Sur de AAPRESID vienen desarrollando un extenso programa de investigación —coordinado por Satorre— para optimizar la producción agrícola en la zona.

Otros de los aspectos que tendrán mayor relevancia en el futuro será —según afirmó el técnico de AACREA— será la eficiencia en el uso de la tecnología.

"Una investigación desarrollada por nosotros en la zona determinó que para un umbral de 150 kilos/ha (disponible en el suelo + aplicado) en el cultivo de maíz, se obtuvo un rinde 1.000 kilos/ha superior en aplicaciones con incorporación al suelo respecto de aplicaciones al voleo. Esto implica que no sólo la tecnología, sino la forma en que se aplica, permiten generar diferencias significativas", apuntó Satorre.

"La eficiencia también es el reconocimiento de la heterogeneidad para adecuar cada paquete tecnológico a las potencialidades de cada lote. En esta zona, por ejemplo, con una distancia de sólo 70 kilómetros, podemos encontrarnos con ambientes que tengan un potencial de maíz de 9.300 kilos/ha y otras con un potencial de 7.000 kilos/ha. Reconocer esto es muy importante para aplicar paquetes tecnológicos diferentes en cada caso", añadió.

En otro momento de su disertación Satorre destacó que, en una misma zona, no es lo mismo cualquier material en cualquier lote. Algunas variedades pueden tener buen comportamiento en ambientes pobres o de menor potencial, mientras que otras pueden expresarse mejor en ambientes con mayor aptitud agrícola.

"Cada vez que se toma una decisión inadecuada de colocar un genotipo incorrecto en el ambiente incorrecto, lo que se está perdiendo es capacidad de producción; la agricultura que viene nos va a forzar a eliminar esas ineficiencias", explicó el técnico de AACREA.

El tercer aspecto sobre el que se basará la agricultura del futuro, según la óptica de Satorre, es la responsabilidad. Y este concepto está ligado a la sustentabilidad agronómica y social.

"En las décadas anteriores hemos dedicado nuestros esfuerzos a mejorar la productividad de cada uno de los cultivos. Pero hoy estamos preocupados por el funcionamiento del sistema en su conjunto. Esto revaloriza las rotaciones

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