El Gobierno teme un aumento de los precios por la suba del dólar

Las estadísticas del INDEC echan por tierra con las presunciones de Economía. El promedio de la canasta al consumidor está valuada con un tipo de cambio de $1,454. El deterioro del poder de compra de los salarios amortiguó la devaluación.

01deDiciembrede2003a las07:55

El retorno a los ’70 por parte de un gobierno que no pierde oportunidad de denostar a la década del ’90 de “desperdiciada” por no haber sabido “leer las tendencias de los mercados financieros internacionales” y la del ’80 que fue “la perdida” quedó claramente reflejado el jueves pasado cuando un comunicado del Ministerio de Economía anunció que se decidió obligar a los supermercados y a todo establecimiento con más de tres bocas de expendio de informar dos veces al mes sus listas de precios de 42 productos y las políticas de promociones vigentes.

La idea dominante en la era “K” es que los precios de los bienes quedaron “pegados” con una paridad superior a $3,5 por dólar, que era la latente cuando Roberto Lavagna llegó al ministerio en abril del año pasado y no bajaron cuando pasó a cotizarse por debajo de 3 pesos.

Por eso se encaró una campaña oficial para reunir a economistas y empresarios “prodevaluacionistas”, para que expresaran su preocupación por la fuerte apreciación del peso de los últimos doce meses, fenómeno que posibilitó una devaluación a 3 pesos.

De ahí que con la medida las autoridades parecen buscar que se evite que el reacomodamiento de la paridad cambiaria al nivel que reclaman quienes no han sido capaces de expandir las ventas al exterior de sus manufacturas, pese al contexto internacional ultrafavorable, se traslade a los precios internos y reavive la inflación que se mantiene adormecida pese a la laxitud que comienza a percibirse en las políticas monetarias y fiscal.

Incluso la aspiración es aun más trasnochada, que los precios bajen y fuertemente, habida cuenta de que sospechan tienen un “colchón” superior al 30 por ciento. Sin embargo, las cifras del INDEC muestran un cuadro diametralmente opuesto y echan por tierra la convicción que tienen muchos dirigentes de organizaciones no gubernamentales de que “los precios suben cuando se escapa el dólar, pero no bajan cuando la divisa se deprecia”.

Desfase del 42 por ciento

Los últimos datos oficiales, al cierre de octubre, muestran que en el caso del promedio de precios al consumidor llevan cargados implícitamente una paridad de $1,454 por dólar, la cual se eleva a $1,733 para los denominados bienes transables con el exterior (alimentos y bebidas, textiles, artefactos para el hogar y automotores, cigarrillos y productos de higiene y tocador, entre otros) y se reduce a $1,154 para el conjunto de los servicios (transporte, comunicaciones y varios personales, del hogar y del automóvil).

De ahí surge un desfase o “atraso” de precios relativos respecto de la performance de la divisa en el mercado interno para el caso de los bienes de un 42%, es decir que requerirían una suba del 73% para nivelarse con una paridad de 3 pesos por dólar.

Los que más se aproximan a una paridad de $4, de acuerdo con el relevamiento mensual del INDEC, son las lentejas secas, con una paridad implícita de $3,5, polvo base de cacao $3,36 y aceite de maíz $3,30, que tuvieron un impulso en el mercado internacional.

En un punto intermedio se ubican el tomate entero, las arvejas en conserva y el tomate redondo, que subieron sobre la base de una cotización del dólar entre 2,60 y 2,50 pesos.

Incluso, a 23 meses de la salida de la convertibilidad con una paridad de 1 a 1, todavía se obtienen en el mercado productos que han bajado de precios respecto de entonces, como el apio y la acelga, o algunos servicios, como alquileres, que tienen implícitas paridades entre $0,88 y $0,966 por dólar.

Servicios rezagados

Salvo casos puntuales de algunos alimentos, afectados por ab

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