Veterinarios cordobeses repudian conceptos de ruralistas

El Colegio Médico Veterinario de la provincia de Córdoba manifestó “su más enérgico repudio y rechazo a las expresiones agraviantes para el conjunto de nuestros matriculados que, emanadas por representantes de entidades ruralistas, ponen en duda las incumbencias y capacidades del médico veterinario”.

01deDiciembrede2003a las08:56

La entidad apoyó así la medida cautelar de un juez federal de río cuarto que habilitó la venta de la vacuna a seis veterinarias del sur cordobés.

El comunicado emitido por la entidad. Reza textualmente lo siguiente:

El Colegio Médico Veterinario de la Provincia de Córdoba deja sentado, ante las autoridades, entidades del sector ganadero y opinión pública en general, su total respaldo al legítimo reclamo expresado por Médicos Veterinarios de esta provincia de participar, como lo establece la Ley, en la comercialización de la vacuna antiaftosa.

La correcta medida cautelar ordenada por la Justicia Federal de Río IV no hace otra cosa más que ratificar lo que diversas normativas legales (Ley Nacional de Fiscalización de Productos Veterinarios Nº 13636; Decreto Reglamentario Nº 583/67; Resoluciones del Ministerio de Educación y Justicia, Ley Provincial 6429 art. 11 y el Dec. del Gobierno Provincial Nº 6307) fehacientemente establecen, esto es que la distribución y expendio de los productos zooterápicos, entre los que se encuentra la vacuna antiaftosa, se deben hacer en un establecimiento habilitado a tal efecto y contar con la indispensable supervisión de un Médico Veterinario, radicado en el lugar y matriculado en el Colegio Médico Veterinario que corresponda.

Por todo lo expuesto consideramos irrespetuosas las declaraciones contrarias a este fallo judicial porque las mismas constituyen una apología de la alteración del ordenamiento legal vigente.

Lo mismo vale con respecto a las manifestaciones realizadas por representantes ruralistas en las que se realiza una grave e injustificada agresión al señalar que la participación del Médico Veterinario en la comercialización de la vacuna antiaftosa fue la responsable de la existencia de esta enfermedad en los rodeos de nuestro país. Tamaña injuria sólo se podría comparar a la de sostener que los productores tiraban las vacunas en vez de administrarlas a sus propios animales.

Nadie puede, a la luz de los hechos de público conocimiento, afirmar que la Fiebre Aftosa ha sido erradicada, ni mucho menos atribuirse el mérito de haber controlado, aunque sea en parte, este grave flagelo de nuestra producción pecuaria. Gran parte de las UEL desarrollan su actividad excluyendo a los Médicos Veterinarios, lo que además de ser una actitud humillante para nuestra profesión, se constituye en un indiscutible elemento de riesgo para el correcto control epidemiológico.

Se continúa insistiendo en que la vacunación antiaftosa quede en manos de simples vacunadores, cuando sabemos que es el Médico Veterinario el profesional, técnicamente capacitado por las universidades de este país, para evaluar el estado inmunitario del rodeo; para hacer un correcto análisis de situación ante una enfermedad vesicular; para establecer un correcto diagnóstico antes lesiones sospechosas; para determinar la forma y momento más adecuado para la inmunoprofilaxis; para establecer medidas apropiadas a tomar en caso de corroborarse un brote; y para coordinar, junto a las autoridades, demás profesionales y productores un plan de acción en conjunto según las características de cada región.

Como ya mencionáramos anteriormente se está prohibiendo el ejercicio de la profesión a quien ha sido preparado por el Estado Argentino para que actúe en estos casos, en un procedimiento que, como mínimo, se puede calificar de inconstitucional, dado que ocasionara una discriminación por gremio inconcebible para la época en que vivimos.

Por otra parte teniendo en cuenta que las fundacione

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