Europa aprobaría el maíz Bt-11

El Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE) resolverá el próximo miércoles si aprueba una variedad de maíz genéticamente modificado, conocido como Bt-11, ante la falta de acuerdo del Comité Permanente de la Cadena Alimentaria de la UE.

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12deDiciembrede2003a las09:40

La decisión ministerial, si fuera favorable, significaría el fin de la moratoria de facto que la UE declaró a la aprobación de cultivos transgénicos.

Votaron en favor de la autorización los representantes de seis Estados (Finlandia, Suecia, Reino Unido, Holanda, Irlanda y España), otros seis votaron en contra (Grecia, Dinamarca, Francia, Austria, Luxemburgo y Portugal), y tres se abstuvieron (Bélgica, Italia y Alemania), según un vocero.

“Confiamos en que el maíz dulce (como se conoce al Bt-11) al final será aprobado”, dijo Bernard Graciet, de Syngenta, la empresa que presentó la solicitud de aprobación. “La comisión (ejecutivo de la UE) modificará la decisión”, añadió.

La paralización de las autorizaciones fue criticada en el nivel internacional y ha causado las quejas de Estados Unidos, Canadá y la Argentina, entre otros países, ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Si la variedad de maíz resulta autorizada, como propone la comisión, será “etiquetada convenientemente: maíz con organismos genéticamente modificados”, explicó un vocero, y sólo se podrá importar a partir del 18 de abril de 2004, fecha en la que entrará en vigencia la nueva legislación europea sobre etiquetado y control de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

Los gobiernos europeos ratificaron ratificaron nuevamente, a comienzo de semana, la prohibición impuesta contra el ingreso de productos genéticamente modificados, al rechazar un pedido de vía libre para la venta de maíz dulce, producido en los Estados Unidos, destinado a consumo humano y animal.

La medida, tomada por el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria, mantiene vigente por lo menos durante un año la prohibición impuesta hace cinco años por la Unión Europea (UE) para los productos genéticamente modificados de empresas como Monsanto y Dow Chemical.

Según un estudio de la UE, en este campo se disputa un segmento del mercado mundial de biotecnología que facturaría alrededor de dos mil millones de dólares en el 2010.

La Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE de 15 naciones, no logró persuadir a la totalidad de los expertos que conforman el Comité para que aprobaran el ingreso del maíz genéticamente modificado, aunque la resolución definitiva se conocerá la próxima semana.

Argentina, junto con Estados Unidos y Canadá –los tres mayores productores mundiales de semillas genéticamente modificadas– se quejaron ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por la moratoria impuesta por la UE a productos como la soja, que no es afectada por herbicidas, y el maíz, que contiene un insecticida natural, con la excusa de preservar la salud de la población.

Si el pronunciamiento es favorable, sería la primera del bloque europeo para un producto transgénico desde 1998 y podría servir para destrabar decisiones sobre otros 28 productos.

Científicos de la UE aprobaron el año pasado un maíz transgénico de Syngenta, resistente a la peste del taladro maicero. “A pesar de repetidas afirmaciones de los científicos de que no es peligroso consumir alimentos genéticamente modificados, la actitud pública al respecto muestra pocas señales, si alguna, de cambiar favorablemente”, afirmó el comisario de Salud de la UE, David Byrne.

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