Se enderezó la campaña en la núcleo

El maíz se encuentra en prefloración, con buen estado, pero hubo reducción de área a favor de la soja.

15deDiciembrede2003a las09:04

“Si la fecha óptima para sembrar la soja en la zona núcleo es la segunda quincena de octubre y los primeros días de noviembre, diría que este año, la mayoría de los lotes se terminaron sembrando durante noviembre debido al atraso en las lluvias”, sintetizó el ingeniero César Belloso, reconocido asesor en el norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, ante la consulta de Infocampo. Este profesional repasó la situación general de los cultivos en una de las regiones agrícolas clave del país.

Trigo: Los rindes se ubicaron por encima de los registrados en las últimas campañas. Esto, debido a que el año seco redujo las pérdidas ocasionadas por enfermedades, tanto foliares como de la espiga (fusarium). Las temperaturas frescas también favorecieron el llenado de los granos, al igual que la mayor heliofanía respecto de años anteriores. Belloso refirió que se habla de muchos lotes con más de 4.000 kg/ha de rinde.

Soja: Como se dijo, las fechas se corrieron unos quince días en promedio. De esa manera, las sojas de primera han quedado más próximas a las de segunda que lo habitual. Se verifica la preponderancia de variedades de grupo de madurez IV, así como el uso de variedades recientemente lanzadas al mercado.
La tendencia es hacia la siembra a 52 cm entre surcos, entre otras cosas, porque facilita la operación del contratista. Por el lado de la fertilización se aprecia un mayor uso de fósforo, posiblemente asociado a que los altos precios del grano facilitan la decisión de invertir en el nutriente.

Maíz: Los lotes bien barbechados, en siembra directa, pudieron ser sembrados en fecha. El resto se atrasó o bien se abandonó para destinarlo a la siembra de soja. Se prevé una caída del área maicera, aunque no se dispone de una cuantificación de la merma.

La falta de humedad generalizada atrasó la aplicación del nitrógeno. En la mayoría de los casos se fertilizó cuando el cultivo tenía 6 a 7 hojas, o sea cuando comienza la demanda exponencial del nutriente.

En este momento, los lotes sembrados en fecha están ingresando en el punto crítico en cuanto a demanda de agua, es decir, en los diez previos a la floración. Esto se da con un buen nivel de humedad en el suelo.

Al pie de la cosechadora

En tanto, Diego Maranesi, ingeniero agrónomo y productor en la zona de Colón, se encontraba al lado de la cosechadora que le estaba trillando el trigo, mientras conversaba con Infocampo.

“Los rindes están muy por encima de lo esperado, con lotes de entre 4.000 y 5.000 kg/hectárea. Y eso que en general no se le aplicó toda la tecnología que se merecía, porque los ánimos respecto del trigo no eran los mejores al momento de la siembra”, comentó el profesional.

La sanidad de los lotes fue buena, pero esto no quita que haya habido una aplicación normal de fungicidas.

Maranesi condujo algunos ensayos de aplicación de estos productos en campos de la zona. “En Klein Escorpión tuve una respuesta de entre 250 y 500 kg/ha, a pesar de que muchos técnicos decían que no la iba a haber. En cambio, sobre Buck Mataco no hubo respuesta”, comentó. El monitoreo que se hizo sobre los lotes determinó que la aplicación se hiciera con el cultivo en el estado de espiga embuchada e incluso espigazón. “Posiblemente haya sido un poco tarde para alguna variedad”, explicó.

“Lo que sí es cierto es que con un trigo de $400/t, de los cuales el productor recibe netos 336, o sea u$s110/t, el tratamiento tiene un margen positivo si la respuesta promedio es de 350 kg/hectárea. Esto equivale a un ingreso adicional de u$s38/ha, contra los 14 que le costó el tratamiento con una estrobirulina de primera generación”, explicó el técnico.

Sin apuro por vender

En lo que no parecen tener mucho apuro los productores es en ven

Temas en esta nota