El verdadero debate para el desarrollo nacional

En Federación Agraria Argentina hace tiempo que venimos planteando la preocupación por la dependencia de la producción agropecuaria a un solo cultivo.

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18deDiciembrede2003a las11:04

El tema del monocultivo sojero es mucho más profundo como para detenerse en la falsa disyuntiva de "soja sí o no". Lo decíamos en nuestro 91° Congreso cuando aclarábamos que no se trata de demonizar la soja y que, de hecho, muchos de nuestros productores federados son sojeros. También sabemos de su rentabilidad y del avance tecnológico que lo acompaña. No se trata de desconocer esto. El problema no es la soja. El problema es cuando dejamos que solamente el mercado conduzca nuestra política agropecuaria y lleve al país al desequilibrio ambiental, social y económico, generando islas con tecnologías de punta y altas rentabilidades asociadas a un solo cultivo y grandes zonas productivas en retroceso y en curso de desaparecer.

El problema no es la soja en sí misma, sino el hecho de seguir transfiriendo recursos al exterior, comprometiendo así el desarrollo nacional de la Argentina.

Esos recursos bien podrían enfocarse en estimular la rotación de cultivos o desarrollar modelos de producción integrados, orientar al uso racional del suelo o en asegurar el sostenimiento de las producciones regionales que generan integración social y empleo. Tal es el caso de las producciones porcina, lechera, algodonera, arrocera, fruti hortícola, etc. Con el mismo espíritu, esos fondos podrían asegurar el acceso a las tecnologías -hoy, monopolizadas por dos o tres empresas- de los pequeños productores, y regular la comercialización de granos del país que está fuertemente concentrada, establecer reglas para frenar la concentración y extranjerizacion de tierras mediante instrumentos como la recreación de un instituto de colonización y fomentar el arraigo rural para empezar a crear otra distribución espacial en la Argentina.

Lo que hoy vemos es que las políticas agropecuarias están determinadas por el mercado y este, cabalgando sobre la incapacidad del Estado de conducir el desarrollo agropecuario, lo ha absorbido para sus intereses.

Los estados modernos conducen a las burguesías, y lo que no tenemos en la Argentina -y es necesario recuperar- es un Estado con capacidad de planificación y gestión, y una burguesía nacional.

En el sentido de impulsar un gran debate nacional sobre qué política agropecuaria necesitamos, presentamos este documento aprobado en la reunión del Consejo Directivo Central, llevada a cabo el 05 de diciembre de 2003, con el objetivo de contribuir, desde nuestra perspectiva, a la construcción de una Nación con "Trabajo, Producción y Equidad".

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