Alerta ante la aparición de la temida roya en Argentina

La aparición de la roya de la soja en la región noreste del país puso en alerta a los productores, técnicos y funcionarios relacionados con la cuestión.

19deDiciembrede2003a las08:33

Ante la gravedad del hecho, por la capacidad destructiva que tiene la enfermedad sobre los cultivos, se puso en marcha un programa nacional para monitorear la evolución de la plaga y coordinar acciones para contrarrestarla. En la Sociedad Rural de Tucumán se realizó un foro de especialistas para elaborar estrategias de manejo de la enfermedad y difundir sus experiencias sobre la prevención y el control de este nuevo enemigo.

“Los productores de soja deben concientizarse de la trascendencia que tienen tanto el diagnóstico como el manejo de la problemática sanitaria del cultivo, especialmente por la aparición de la roya de la soja”, señaló Daniel Ploper, de la sección Fitopatología de la Eeaoc.

Por su alto poder de destrucción es imprescindible estar alerta ante su posible presencia en las principales áreas productoras y es necesario conocer más detalles sobre cómo manejarla, indicó el especialista. La roya “asiática” causa pérdidas de rendimiento de hasta un 80% y en algunos lotes se detectó el 100%.

Los síntomas de la roya pueden ser confundidos con los de otras enfermedades del cultivo de la soja (mancha marrón, tizón bacteriano y pústula bacteriana), por lo que se recomienda que, ante la duda, se remitan muestras a los laboratorios especializados.

El Phakopsora pachyrhizi es un patógeno policíclico -apuntó Ploper-, es decir que durante el ciclo del cultivo se producen varias generaciones. Con condiciones favorables, tiempo fresco y húmedo, la infección inicial puede progresar a una del 90% en tres semanas.

Nivel de pérdidas

El nivel de pérdidas dependerá del momento de ocurrencia de la enfermedad y del progreso de la epifitia. Lógicamente, con temperaturas altas y tiempo seco, el progreso se vuelve más lento.

a) Resistencia varietal. Hasta que se disponga de variedades resistentes, la principal estrategia de control a corto plazo será el uso de fungicidas foliares.

b) Control cultural: un buen control de malezas puede reducir los niveles de inóculo al eliminar las malezas hospedantes del hongo, aunque esto queda minimizado si se considera las malezas de lotes o bosque vecinos y la facilidad de dispersión de las esporas.

Mantener buenos niveles de fósforo en el suelo contribuye a disminuir la incidencia de la roya, pero es imprescindible un buen balance nutricional. El riego es preferible hacerlo al mediodía, para facilitar el secado de las hojas, o bien durante la noche para no extender las horas de rocío.

c) Control químico: el método más usado para el manejo de esta enfermedad es el químico, con aplicaciones de fungicidas al follaje apenas se detectan los primeros síntomas. Los objetivos de la aplicación de fungicidas son la reducción de la carga de esporas en las hojas inferiores y la protección de las hojas medias y superiores.

Sobre este último tema, Ploper precisó que son diversos los fungicidas mencionados como efectivos. Entre estos se encuentran varios de contacto (mancozeb y otros), los triazoles (cyproconazole, tebuconazole, difenoconazole, epoxiconazole, etc.) y las estrobilurinas (azoxistrobina, pyraclostrobin, y trifloxystrobin).

Un aspecto clave para el éxito de las aplicaciones de fungicidas es hacerlo antes de la fase exponencial de la enfermedad. Por ese motivo suelen hacerse aplicaciones tempranas, habiéndose indicado, en aquellos países donde la enfermedad es problema, de que puede requerirse más de una aplicación.

El control químico es una herramienta táctica excelente

La roya de la soja es hoy la enfermedad más destructiva y temida en América. Su presencia en el Cono sur generó preocupación y ese riesgo debe ser enfrentado con todas las informaciones, las técnicas y las e

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