Surgen más revelaciones de estafas. El valor de las acciones cayó el 63 por ciento y quedó muy cerca de cero. El directorio anunciaría hoy la quiebra. Se dispondría una intervención estatal o judicial.

Es un coloso alimentario que opera en 30 países incluyendo Argentina. Quedó al borde de la quiebra al saberse que "dibujó" el balance indicando reservas por US$ 5.000 millones cuya existencia no pudo probar.

20deDiciembrede2003a las09:05

Con un inmenso agujero financiero de casi 5 mil millones de dólares revelado ayer, se hundió en medio de un crac escandaloso el líder del sector alimentario Parmalat. Es el octavo grupo industrial italiano con una facturación anual de 8.500 millones de dólares y 36 mil empleados en 30 países del mundo, de ellos once latinoamericanos incluidos los cuatro del Mercosur.

"Es el caso Enron europeo", dijo el ministro de Economía, Giulio Tremonti, al informar al gabinete ministerial, evocando el caso del gigante norteamericano que entró en una bancarrota fraudulenta hace dos años tras reconocer que fraguó los balances consignando como ganancias las cifras de sus pérdidas.

El Código Penal apareció de inmediato en el horizonte en la jornada más negra de las cuatro décadas de brillante historia del grupo Parmalat ("nutre la vida", era el lema publicitario), uno de los más grandes productores mundiales de leche, sobre todo de larga conservación, jugos de fruta y yogures. Además, es propietario del club de fútbol italiano Parma que cumple en estos días 90 años. Parmalat fue también patrocinador publicitario de Boca Juniors, de Flamengo de Río de Janeiro y de Peñarol de Montevideo.

La crisis deflagró en la mañana temprano, cuando las nuevas autoridades de Parmalat, convocadas hace una semana para salvar a la compañía, que navegaba en aguas turbias y tormentosas, anunciaron que el Bank of America de Estados Unidos había negado la autenticidad de un certificado con fecha 6 de marzo 2003 que atestiguaba que al 31 de diciembre de 2002 la empresa tenía en depósito de 4 mil millones de euros (US$ 4.910 millones) en efectivo y bonos al portador de la Bonlat Financing Corporation. Este es el nombre de la caja fuerte financiera de Parmalat en el exterior, con sede en las islas Cayman, un paraíso fiscal.

El certificado que uno de los bancos más grandes del mundo sostiene que es falso (y aquí se advierte la enorme similitud con el resonante fraude de Enron) sirvió al auditor externo de Parmalat a firmar el último balance que aseguraba vigorosos recursos en realidad inexistentes.

Enrico Bondi, considerado el mejor bombero experto en finanzas para enderezar empresas al borde de la bancarrota (hace unos años reestructuró a la Montedison), había sido llamado la semana pasada por los bancos acreedores de Parmalat y nombrado presidente en lugar de Calisto Tanzi, hijo de un fabricante de salames que en 1961 instaló la primera usina lechera.

Tanzi era uno de los hombres de oro del capitalismo italiano. La semana pasada renunció a todos los cargos en Parmalat y las sociedades operativas. También dimitió a la Junta de la Confindustria, la poderosa central de industriales italianos. Era considerado un empresario carismático, políticamente ligado a la Democracia Cristiana, que había convertido a Parmalat en una prestigiosa multinacional.

En setiembre, Tanzi afirmó que su grupo contaba con una liquidez de 4.200 millones de euros (un euro se cotiza a 3,70 pesos argentinos), pero a duras penas Parmalat pagó un vencimiento de obligaciones la semana pasada por 150 millones, después que Bondi tomó las riendas del grupo y pidió ayuda a los bancos acreedores y al gobierno.

Era evidente que el sólido "cash flow" no existía. Ayer, la calificadora de rating Standard & Poor hundió a Parmalat en el nivel "D" de default por insolvencia después que no pudo pagar US$ 400 millones por compromisos anteriores para adquirir una parte de una filial brasileña. La consultora remarcó que Par

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