Preparativos para una pelea de fondo

La negociación que se abrió con la visita de John Thornton a Buenos Aires es un anticipo de una pelea de fondo entre la Argentina y el FMI: la que tendrá lugar en marzo, cuando vence un pago de 3.000 millones de dólares.

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23deDiciembrede2003a las08:08

En este momento la re lación está "congelada" y eso se reflejó en la decisión del Fondo de suspender el envío de fondos a la Argentina. Si para entonces no hay una solución, el Gobierno debería pagar ese vencimiento con las reservas.

Thornton viajó para buscar una salida a la crisis antes que se llegue a la fecha límite.

El FMI endureció su postura para advertir a la Argentina que no está dispuesto a aceptar incumplimientos en las metas. Futbolísticamente, sería una suerte de "tarjeta amarilla" al equipo económico.

También lo hizo con el objetivo de obligar a que el Palacio de Hacienda entre de inmediato en una negociación con los acreedores para definir la forma de salir del default y acordar los futuros pagos al exterior.

Esta crisis, en principio, se resolvería a mediados de enero, y derivaría en un acuerdo que evite llegar a con un clima de turbulencia hacia fin del verano, cuando los montos de la deuda en juego serán mayores.

El Fondo no sería partidario de repetir el escenario de setiembre pasado, cuando Argentina esperó hasta último momento para cubrir un vencimiento, especulando con el acuerdo que se demoraba. Si en marzo Argentina decidiera no pagar, las consecuencias negativas también afectarían a la conducción del FMI.

En otras palabras: a medida que se acerque marzo, los funcionarios del FMI estarán en desventaja para presionar y sacar tajada de la situación. En cambio, creen que ahora tienen mayores márgenes para aumentar las exigencias.

La presión actual del Fondo Monetario nació en los directores de los países europeos. Entre ellos, Italia, Francia, España, Alemania y Japón. Este grupo sostiene que el acuerdo que firmó el FMI con la Argentina no es sustentable y no sirve como base para renegociar la deuda en default.

También repartieron críticas a comienzos de noviembre al Tesoro de los EE.UU. Acusan a la Casa Blanca de tener una actitud prescindente del problema y de no poner dinero "fresco" para resolver el problema de la deuda.

La pelea interna provocó las primeras víctimas: el elenco de la Dirección del Hemisferio Occidental, que conduce el indio Anoop Singh. Los ataques surgieron de Herts Hausler, titular del Departamento de Mercado de Capitales. El alemán es quien recibe las objeciones de los acreedores privados de Wall Street y de los europeos.

Después fue el Tesoro el que se puso en movimiento. Su titular, John Snow,avaló la demora del FMI en aprobar las metas de la primera revisión y la suspensión en el envío de fondos. Además dio impulso a las posturas de Anne Krueger, la vice del FMI, quien tiene una visión negativa sobre Argentina.

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