Diseños de planteos ganaderos y planificación forrajera

Más productividad es la gran meta de los productores, que día a día avanzan sobre territorios marginales.

23deDiciembrede2003a las08:39

La producción de carne en la Argentina tiene una evidente importancia en la economía del país, y tanto más la tendrá en el futuro cuanto antes se planifique y se alcancen las metas propuestas para satisfacer la demanda de los diferentes mercados compradores (tanto externos, como el propio consumo interno).

Indudablemente, es necesario aumentar la cantidad producida, asegurando la calidad requerida por el comprador; pero para proteger la sustentabilidad de nuestros sistemas, así como la rentabilidad pretendida, se impone la necesidad de diseñar esquemas productivos de alta eficiencia. Esto implica maximizar la producción al mínimo costo, es decir, utilizando adecuada y oportunamente los recursos disponibles, recurriendo a otros insumos sólo cuando esto sea imprescindible.

El proceso de agriculturización creciente, muy conocido por el productor, está desplazando la ganadería hacia las llamadas zonas marginales. Para estas regiones, el principal recurso forrajero es el campo natural, sobre el cual no existe suficiente información disponible. Esto resulta una limitación importante en el intento de aumentar la eficiencia, tanto productiva, como económica. Tal es el caso del Noroeste.

En condiciones de pastoreo, siendo la pastura el principal componente de la alimentación del rumiante, es difícil determinar el potencial productivo de la misma, debido a diversos factores, como ser el rango de eficiencia de utilización del forraje. Este rango, que es la diferencia entre lo disponible y lo consumido, es de un 40- 80%, dando un amplio margen factible de ser corregido. Por otra parte, la eficiencia con que se utiliza el forraje una vez consumido por el animal, tiene un rango de 0.02- 0.21%. Estos valores dan una idea del impacto que tendría la mejora de las mencionadas eficiencias en sistemas pastoriles, lo que puede lograrse mediante manejo de los pastizales y/o con suplementaciones estratégicas.

En sistemas pastoriles, los datos de tablas son insuficientes para realizar una planificación eficiente, debido a la enorme variabilidad que existe en los pastizales, que difieren enormemente en calidad y cantidad, tanto de una zona a otra, entre estaciones, como de un año a otro. Esta gran variación en el pasto, como la falta de información sobre el mismo, deriva en decisiones erróneas o innecesariamente riesgosas al momento de planificar la alimentación del ganado.

En el intento de intensificar la producción de carne, suelen incorporarse nuevas tecnologías probadas a nivel experimental, que a veces no son las más adecuadas para la mayoría de los sistemas, ya que es difícil adaptarlas a las condiciones reales de producción y el productor termina por abandonar estas prácticas, tornándose cada vez más resistente al cambio y a cualquier innovación tecnológica.

Finalmente, ambas situaciones extremas resultarían perjudiciales para aquel que intenta tener un sistema de producción eficiente; existiendo el riesgo de desaparecer del mercado por falta de adaptación al mismo. Lo ideal sería utilizar al máximo el potencial tecnológico a nivel de procesos (capacidad humana), lo que implica la organización de los recursos de modo de no caer en el subaprovechamiento de los mismos, y la elección de aquellas tecnologías de insumos que más se adecuen a cada sistema, logrando así la máxima producción al mínimo costo.

En relación a lo expuesto, en los sistemas ganaderos pastoriles es fundamental ajustar la oferta forrajera con la demanda animal ya que al realizar la planificación del sistema hay que tener en cuenta una serie de aspectos a lo largo del tiempo.
En el largo y mediano plazo es posible trabajar con estimaciones, supuestos y valores de tablas o publicaciones. A corto plazo habrá que tener en cuenta la planificación

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