Impacto EEB

El anuncio por parte del gobierno de Estados Unidos de un posible caso del mal de la vaca loca, encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en ese país, genera una amplia variedad de predicciones acerca del impacto que tendrá sobre los mercados de carnes y granos internacionales e internos.

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24deDiciembrede2003a las10:45

Recordando el desbaste de la industria agropecuaria europea provocado por la enfermedad en los noventa, es muy fácil prever una contracción de la demanda de carnes a nivel mundial consecuencia del impacto psicológico sobre los consumidores y una depresión en los precios internacionales.

Las Carnes

Ya es un hecho la prohibición de las importaciones de carnes norteamericanas por parte de los principales compradores de ese país. Mientras se espera la confirmación definitiva, ya son varios los países que se sumaron al bloqueo de carnes y hamburguesas de origen estadounidense.

Estados Unidos es el responsable de un tercio de las exportaciones mundiales, algunos analistas hablan de una pérdida de 3.000 millones de dólares para ese país.

La baja de precio y el cambio en los gustos de la demanda afectaría a todos los exportadores, pero una vez conocida la noticia comenzaron a correr una serie de especulaciones sobre posibles “beneficiados” por este hecho. Japón es una de los principales compradores de carnes norteamericanas y países como Australia, Nueva Zelanda y Brasil podrían ser sus nuevos abastecedores. Argentina, no accedería a ese mercado debido a que el país asiático prohíbe las importaciones de carnes de nuestro país por los antecedentes en aftosa.

El mercado interno absorbe el 85% de la producción vacuna y el 15% que se exporta podría verse afectado si ocurre una baja de precios internacionales. Además, debido al cierre norteamericano a la importación, Uruguay perderá un actual mercado y Argentina uno potencial.

Sin embargo, algunos vieron a este hecho como una gran posibilidad para el país, un camino libre para ganar nuevos mercados.

Los granos

El miércoles, antes de la apertura corrían entre los operadores toda clase de especulaciones respecto del efecto que la noticia tendría sobre el mercado de soja y maíz. El resultado fue una pérdida de tres dólares para los futuros de maíz, una ganancia de casi siete para soja y un incremento de once dólares en los futuros de harina de soja en Chicago.

Para analizar el impacto debemos dividir en el inmediato, corto y largo plazo.

En el corto plazo se había especulado en una caída en la demanda de granos por ser la industria cárnica estadounidense es la mayor consumidora de maíz y la tercer consumidora más importante de harina de soja. Según estos análisis, un quiebre de la industria generaría sin dudas un retroceso en la demanda. Sin embargo, otros operadores comentaban que, en el plazo inmediato, el ganado sigue en pie y necesita comer.

Además, la enfermedad está relacionada con el consumo de harinas animales, y su hallazgo podría incrementar más el uso de las harinas vegetales aumentando la demanda de estos productos en el largo plazo.

Aunque Estados Unidos prohibió en 1997 el uso de harinas animales en la alimentación vacuna, se siguen utilizando en cerdo y aves. Aunque no existe amenaza cierta de que puedan generar problemas en estos animales, se habla de una posible prohibición con el fin de evitar riesgos.

Actualmente, cerca de tres millones de toneladas de harinas animales son utilizadas por año en Estados Unidos. De confirmarse estos supuestos, la harina de soja tendría que sustituir esa demanda, y más aún si consideremos que la cantidad de proteína en las harinas vegetales es inferior a la animal.

Este último análisis y una posible compra china de soja estadounidense explicarían las compras de los fondos del miércoles en Chicago que condujeron a un cierre muy alcista para el asombro de los operadores.

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