Vaca loca: la Argentina amplió las prohibiciones para importar carne

Ahora, la medida alcanza también al ganado en pie, y derivados bovinos.

Por
26deDiciembrede2003a las08:28

La Argentina se mantiene a resguardo del temible "mal de las vacas locas", porque ya había prohibido las importaciones de productos de riesgo desde Estados Unidos —donde el martes se admitió el primer caso de la enfermedad— y ayer intensificó esas restricciones. De todos modos, según fuentes oficiales, ese episodio podría tener consecuencias inesperadas sobre el comercio de carnes, donde el país es un jugador importante.

Ayer, funcionarios de la Secretaría de Agricultura recordaron a Clarín que "desde hace un año y medio está frenada la importación de productos de origen bovino de los EE.UU., porque entonces se consideró a ese país como de riesgo", debido al ingreso masivo de animales y genética desde Gran Bretaña, cuna de la enfermedad. La confirmación de que una vaca lechera del estado de Washington padecía BSE (Encefalopatía Espongiforme Bovina), validó la prevención oficial.

De todos modos, ayer el Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (Senasa) informó que redujo la calificación de EE.UU.

en materia de BSE, al pasarlo de nivel II (país de riesgo) a nivel III (país con casos esporádicos). Esto implica un cierre todavía mayor de las importaciones. La lista prohibida incluye animales en pie, semen, embriones, carne y derivados de origen bovino.

Como nunca padeció un caso de "vaca loca" y aplica políticas preventivas desde 1990, la Argentina es considerada nivel I, es decir "libre" del mal. En ese marco, el titular de Agricultura, Miguel Campos, llamó el mismo martes a su par estadounidense, Ann Veneman, para ofrecerle "toda la colaboración que necesite".

Hasta la primera veda, el país importaba de EE.UU. basos (se procesan para uso farmacéutico) y mollejas. Con el cierre a ambos productos, hubo un amago de conflicto diplomático, con amenaza de juicio en la OMC.

El Gobierno ahora seguía de cerca la situación, por las consecuencias comerciales que podría tener. Es que EE.UU. es uno de los grandes jugadores del mercado mundial de la carne, y una crisis como la que ya vivió Europa podría provocar una baja en los precios en todo el planeta.

En Brasil, el ex ministro Pratini de Moraes calculó que su país incrementaría de 15% a 20% sus exportaciones en 2004, ocupando el terreno perdido por la carne estadounidense. Pero aquí no eran tan optimistas: decían que apenas se podrían abrir unos pocos países asiáticos.

Temas en esta nota